Antomar Alas
Poeta recién llegado
Cada vez que escribo.
Cada vez que miro y me sonroja,
es mi vida y su aroma al que sigo,
y a las ansias de sacar de ella
tanta cosa hermosa
Pues, es que quizá me hiela el viento
y a poco me enmudecen sus ojos de idilio,
ante el soplo del deseo que vuela opulento
y de aquello intrigante que me lleva al delirio.
Son los colores de las hojas marchitas
que en mis ojos hacen ver un arcoíris:
uno formado del amor que en mi alma se oculta.
Quizá he de correr aún más que la tragedia
y también he de esperar pechado como el ibis;
pero mi anhelo ha de hallar el muy deseado encuentro.
Cada vez que miro y me sonroja,
es mi vida y su aroma al que sigo,
y a las ansias de sacar de ella
tanta cosa hermosa
Pues, es que quizá me hiela el viento
y a poco me enmudecen sus ojos de idilio,
ante el soplo del deseo que vuela opulento
y de aquello intrigante que me lleva al delirio.
Son los colores de las hojas marchitas
que en mis ojos hacen ver un arcoíris:
uno formado del amor que en mi alma se oculta.
Quizá he de correr aún más que la tragedia
y también he de esperar pechado como el ibis;
pero mi anhelo ha de hallar el muy deseado encuentro.