Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
El viento bruñe el recuerdo,
yo camino,
se me cuela en los ojos,
un desfile de pájaros amarillos,
tiñendo el silencio en que te escribo.
Yo… detenido, otra vez,
tratando de entender sus trinos.
Que poco tengo, digo,
debo entender tu presencia aparente,
debo creer que te falto,
soy el señor de la nostalgia,
tratando de leer en el viento ,
el trino de los pájaros,
como si tuvieran algo que decir,
y como si yo tuviera algo que entender.
Detenido…
sembrando motivos brillantes,
cada vez más brillantes,
siento que nace en mi alma,
un diminuto diamante,
cuando me siento a pensarte,
y lo sigo, como si volara,
como si fuera un estela,
un motivo nuevo con alas.
Que poco tengo, digo,
solo un disfraz de sonrisas calladas,
solo noches silenciosas,
espacios vacíos,
vidrios enrojecidos,
estrellas egoístas y lejanas,
una conversación más conmigo,
para narrarme y convencerme solo,
de los motivos de tu ausencia.
Que poco tengo, digo,
o que mucho, quizás,
dependerá del punto de vista,
del tuyo no se nada,
del mío si entiendo,
el mío termina en la cortina,
o en el borde de una plaza,
se estrella en el espejo,
se duerme, se levanta,
llora y ríe,
te recuerda y te olvida,
te recoge y te levanta,
te odia y te ama,
y te espera en la cama,
y se cansa,
se vence , grita y muere,
dentro del alma,
ahogando los besos de nuevo,
limpiando la casa,
raspando la espera,
para que no quede huella en mis ojos,
para que no queden escaras,
para lavarme la cara.
Yo…
Detenido…
sembrando motivos brillantes,
cada vez más brillantes,
siento que nace en mi alma,
un diminuto diamante,
cuando me siento a pensarte,
y lo sigo, como si volara,
como si fuera un estela,
un motivo nuevo con alas.
Uno nuevo para mañana,
y lo sigo como si volara.
yo camino,
se me cuela en los ojos,
un desfile de pájaros amarillos,
tiñendo el silencio en que te escribo.
Yo… detenido, otra vez,
tratando de entender sus trinos.
Que poco tengo, digo,
debo entender tu presencia aparente,
debo creer que te falto,
soy el señor de la nostalgia,
tratando de leer en el viento ,
el trino de los pájaros,
como si tuvieran algo que decir,
y como si yo tuviera algo que entender.
Detenido…
sembrando motivos brillantes,
cada vez más brillantes,
siento que nace en mi alma,
un diminuto diamante,
cuando me siento a pensarte,
y lo sigo, como si volara,
como si fuera un estela,
un motivo nuevo con alas.
Que poco tengo, digo,
solo un disfraz de sonrisas calladas,
solo noches silenciosas,
espacios vacíos,
vidrios enrojecidos,
estrellas egoístas y lejanas,
una conversación más conmigo,
para narrarme y convencerme solo,
de los motivos de tu ausencia.
Que poco tengo, digo,
o que mucho, quizás,
dependerá del punto de vista,
del tuyo no se nada,
del mío si entiendo,
el mío termina en la cortina,
o en el borde de una plaza,
se estrella en el espejo,
se duerme, se levanta,
llora y ríe,
te recuerda y te olvida,
te recoge y te levanta,
te odia y te ama,
y te espera en la cama,
y se cansa,
se vence , grita y muere,
dentro del alma,
ahogando los besos de nuevo,
limpiando la casa,
raspando la espera,
para que no quede huella en mis ojos,
para que no queden escaras,
para lavarme la cara.
Yo…
Detenido…
sembrando motivos brillantes,
cada vez más brillantes,
siento que nace en mi alma,
un diminuto diamante,
cuando me siento a pensarte,
y lo sigo, como si volara,
como si fuera un estela,
un motivo nuevo con alas.
Uno nuevo para mañana,
y lo sigo como si volara.
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