Daniela Cifelli
Poeta recién llegado
Antes de que te fueras,
Pretendía decirte
Que ante el Cielo yo te amo,
Volteo la mirada,
Pasaron dos minutos
Y ya no estabas a mi lado.
Te marchaste, lloré y lloré,
Has de irte, mi corazón naufragó,
Se despegó de mi pecho
Y tras de ti un rumbo escogió.
Pero nada que ver,
Mi pobre corazón
No te ha de encontrar,
En el día te persigue
Y en la noche me ha de contar:
No lo encuentro, parece imposible,
Pero no te des por vencida,
Algún día lo tendrás para besar.
Y así vivo todos lo días,
Aspirando una luz
Que ilumine aquel camino:
Uno que sople un fuerte
Vendaval, donde el viento
Ante mi rostro, me traiga
Con alegría tú aliento,
Lo perciba sobre mis ojos,
Mi nariz, mi frente, mi boca,
Que se me cierren los párpados
Y caiga inmóvil al suelo,
Y tras un sueño repentino,
Donde se encuentran todos
Mis felices recuerdos,
Aquellos que disfruté contigo,
Vuelva al presente, así de repente
Y sobre mi boca
Se encuentre rozando tu suave boca,
Sin que nada nos preocupe,
Donde el beso es
El único deseo que nos provoca,
Y abriendo mis ojos
Guiados por un gran hermoso
Destello de una delicada luz,
Se encuentre tu mirada,
Gritándome con los ojos
Que por siempre me amaste,
Que no había razón para mi enojo
Ya que por mi, tú regresaste.
Aunque lamentablemente,
Ya desperté de ése grandioso sueño,
(igual siempre se encuentra presente)
Es un tanto imposible,
Que mi beso llegue a tu encuentro.
Me senté un rato, parecido eterno,
A orillas de un río,
Debajo de un árbol frondoso,
En la época del estío,
Sobre mis pies cayeron numerosas hojas
En una de ellas,
Con una piedra afilada,
He te escribir con la mano mojada,
Que aquí, donde estoy, yo te sigo amando
Mi sentimiento,
En una hoja se encuentra plasmado,
Lanzo la piedra al río,
Pero antes de que coja vuelo,
La acerco a mi rostro,
Y con todo el amor, le doy un beso,
Al fluir por las aguas del río,
Deseo liberarme de lo que siento,
Todo lo que por ti pienso
Y que se vaya en aquel
Ilógico y pretencioso beso,
Para que nunca más te recuerde,
Y entre el caudaloso río
Se destruya el amor que te tengo,
Que no vuelvas a surgir en mi pensamiento,
Así comenzaré otra vida,
Una muy diferente,
Donde la causa de mi existir
No serás tú,
Sería simplemente vivir
Pero no puedo, no me atrevo,
No quiero olvidarte,
Sobre una piedra me encuentro,
En mi mano, una flor de jazmín,
Su centro expira un perfume
Y me recuerda
A la dulce fragancia de tu cuello,
Visualizando que al saludarte
Se paralizaba mi mundo
Y los nervios no me dejaban hablarte.
¿Qué hago yo, en un día como hoy,
En el día de San Valentín?
Procuro no añorarte,
Pero tengo hasta tu sonrisa para anhelarte,
Yo no sé vivir sin ti,
Si tan sólo hoy, pudiera abrazarte.
El amor puede más que la razón,
Te roba la conciencia,
Juega con ella, la destruye,
La despide, te consume,
Y al no ser correspondido,
Rápidamente quema toda la paciencia.
En el agua observo tu reflejo,
Pero corre rápido
Y sólo queda tu recuerdo,
En el Sol,
Busco luz para guiarme a tus besos
Pero consume mis instintos
Y me prohíbe estar cerca de ti,
Así como yo quiero.
Bajo la Luna y las estrellas
Sentada, pensando en ti,
Yo de verdad que no duermo vale,
Sólo aspiro rotundamente,
Con mi corazón levantado hacia ti,
Un sendero que abra paso a tu regreso.
¡Ay Dios mío, ay amigo mío!
Por favor, dime que sí,
Que él volverá, que no daría
Sin en mis brazos él estuviera aquí,
Si me dieras la oportunidad,
Susurrarle, al oído decir:
gracias mi vida, te amo,
Mi cielo lo encuentro en ti
Y poder decirle todo,
Explicarle mis errores,
Deseo contemplarle de cerca,
Que sus besos como postre,
Sus abrazos para mis dolores,
No terminen nunca,
Para crear así del amor,
La fórmula perfecta para el corazón.
Pretendía decirte
Que ante el Cielo yo te amo,
Volteo la mirada,
Pasaron dos minutos
Y ya no estabas a mi lado.
Te marchaste, lloré y lloré,
Has de irte, mi corazón naufragó,
Se despegó de mi pecho
Y tras de ti un rumbo escogió.
Pero nada que ver,
Mi pobre corazón
No te ha de encontrar,
En el día te persigue
Y en la noche me ha de contar:
No lo encuentro, parece imposible,
Pero no te des por vencida,
Algún día lo tendrás para besar.
Y así vivo todos lo días,
Aspirando una luz
Que ilumine aquel camino:
Uno que sople un fuerte
Vendaval, donde el viento
Ante mi rostro, me traiga
Con alegría tú aliento,
Lo perciba sobre mis ojos,
Mi nariz, mi frente, mi boca,
Que se me cierren los párpados
Y caiga inmóvil al suelo,
Y tras un sueño repentino,
Donde se encuentran todos
Mis felices recuerdos,
Aquellos que disfruté contigo,
Vuelva al presente, así de repente
Y sobre mi boca
Se encuentre rozando tu suave boca,
Sin que nada nos preocupe,
Donde el beso es
El único deseo que nos provoca,
Y abriendo mis ojos
Guiados por un gran hermoso
Destello de una delicada luz,
Se encuentre tu mirada,
Gritándome con los ojos
Que por siempre me amaste,
Que no había razón para mi enojo
Ya que por mi, tú regresaste.
Aunque lamentablemente,
Ya desperté de ése grandioso sueño,
(igual siempre se encuentra presente)
Es un tanto imposible,
Que mi beso llegue a tu encuentro.
Me senté un rato, parecido eterno,
A orillas de un río,
Debajo de un árbol frondoso,
En la época del estío,
Sobre mis pies cayeron numerosas hojas
En una de ellas,
Con una piedra afilada,
He te escribir con la mano mojada,
Que aquí, donde estoy, yo te sigo amando
Mi sentimiento,
En una hoja se encuentra plasmado,
Lanzo la piedra al río,
Pero antes de que coja vuelo,
La acerco a mi rostro,
Y con todo el amor, le doy un beso,
Al fluir por las aguas del río,
Deseo liberarme de lo que siento,
Todo lo que por ti pienso
Y que se vaya en aquel
Ilógico y pretencioso beso,
Para que nunca más te recuerde,
Y entre el caudaloso río
Se destruya el amor que te tengo,
Que no vuelvas a surgir en mi pensamiento,
Así comenzaré otra vida,
Una muy diferente,
Donde la causa de mi existir
No serás tú,
Sería simplemente vivir
Pero no puedo, no me atrevo,
No quiero olvidarte,
Sobre una piedra me encuentro,
En mi mano, una flor de jazmín,
Su centro expira un perfume
Y me recuerda
A la dulce fragancia de tu cuello,
Visualizando que al saludarte
Se paralizaba mi mundo
Y los nervios no me dejaban hablarte.
¿Qué hago yo, en un día como hoy,
En el día de San Valentín?
Procuro no añorarte,
Pero tengo hasta tu sonrisa para anhelarte,
Yo no sé vivir sin ti,
Si tan sólo hoy, pudiera abrazarte.
El amor puede más que la razón,
Te roba la conciencia,
Juega con ella, la destruye,
La despide, te consume,
Y al no ser correspondido,
Rápidamente quema toda la paciencia.
En el agua observo tu reflejo,
Pero corre rápido
Y sólo queda tu recuerdo,
En el Sol,
Busco luz para guiarme a tus besos
Pero consume mis instintos
Y me prohíbe estar cerca de ti,
Así como yo quiero.
Bajo la Luna y las estrellas
Sentada, pensando en ti,
Yo de verdad que no duermo vale,
Sólo aspiro rotundamente,
Con mi corazón levantado hacia ti,
Un sendero que abra paso a tu regreso.
¡Ay Dios mío, ay amigo mío!
Por favor, dime que sí,
Que él volverá, que no daría
Sin en mis brazos él estuviera aquí,
Si me dieras la oportunidad,
Susurrarle, al oído decir:
gracias mi vida, te amo,
Mi cielo lo encuentro en ti
Y poder decirle todo,
Explicarle mis errores,
Deseo contemplarle de cerca,
Que sus besos como postre,
Sus abrazos para mis dolores,
No terminen nunca,
Para crear así del amor,
La fórmula perfecta para el corazón.
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