Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Es la furia del sueño,
el placer que dibuja las estrellas,
las velas más frenéticas forman un solo fuego,
ese piano de cola contiene rumiaciones.
Las entierra,
las moja,
viven en otra realidad.
Las destruyen tus ojos, lo único que callado...
Apaga el pensamiento.
Sigo buscando en ellos mi reflejo,
Incluso atormentado
-Aunque mis emociones centelleen,
detienen esa luz.
Siempre seré el silbido de su viento.
Cuando sus decibelios cieguen mi corazón,
estaré hasta los huesos, la noche más oscura.-,
ya sé adónde llegar.
Allí el tiempo no existe,
Tu mirada se hace eterna.
Pero mi intermitencia, ah, se vuelve mortal...
Coherente.
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