El Ángel Inexistente
Poeta recién llegado
Renace el sol tras las nubes grises del adiós
su débil luz apenas puede secar mis lágrimas
he perdido la fe en mí, incluso en mi dios
y el color, desteñido de las perdidas ánimas.
Una silueta misteriosa se aleja de la mía
su sombra se volatiliza con su memoria
el amor por ella se suicidó como prometía
otra memoria al cementerio sin gloria.
He vuelto a caer una vez más en la misma piedra,
un nuevo adiós para este triste amanecer del dolor
que destruyó la luna llena esparciéndola por la hiedra
y volviendo a apagar mi vela, extinguiendo su calor.
Ha llegado la hora de arrojar el dolor al mar
ahogar las penas hasta que erosionen como rocas
he de acabar con el dolor provocado por amar
un nuevo adiós para mis penas que no son pocas.
El deseo de morir murió por su pena interior
el deseo de volver a nacer lo enterró por siempre
la muerte, encerrada con las penas... será lo mejor
huiré de ella antes de que abra la puerta de repente.
Y así es el nuevo adiós para mi corazón: alas nuevas crecen
con tanta fuerza como para poder volar sin tenerla a ella
veo mi reflejo solitario en el mar: sueños nacen como merecen
pero no para matarme, sino para guiarme, para ser mi estrella.
Murió el dolor infinito de la rotura de un amor finito y efímero
nació la esperanza del dolor de mi alma perdida en el mar
sin dejarse llevar por el oleaje del nuevo adiós hasta el suelo
y gracias a la brisa que secó mis lágrimas no dejaré de volar.
su débil luz apenas puede secar mis lágrimas
he perdido la fe en mí, incluso en mi dios
y el color, desteñido de las perdidas ánimas.
Una silueta misteriosa se aleja de la mía
su sombra se volatiliza con su memoria
el amor por ella se suicidó como prometía
otra memoria al cementerio sin gloria.
He vuelto a caer una vez más en la misma piedra,
un nuevo adiós para este triste amanecer del dolor
que destruyó la luna llena esparciéndola por la hiedra
y volviendo a apagar mi vela, extinguiendo su calor.
Ha llegado la hora de arrojar el dolor al mar
ahogar las penas hasta que erosionen como rocas
he de acabar con el dolor provocado por amar
un nuevo adiós para mis penas que no son pocas.
El deseo de morir murió por su pena interior
el deseo de volver a nacer lo enterró por siempre
la muerte, encerrada con las penas... será lo mejor
huiré de ella antes de que abra la puerta de repente.
Y así es el nuevo adiós para mi corazón: alas nuevas crecen
con tanta fuerza como para poder volar sin tenerla a ella
veo mi reflejo solitario en el mar: sueños nacen como merecen
pero no para matarme, sino para guiarme, para ser mi estrella.
Murió el dolor infinito de la rotura de un amor finito y efímero
nació la esperanza del dolor de mi alma perdida en el mar
sin dejarse llevar por el oleaje del nuevo adiós hasta el suelo
y gracias a la brisa que secó mis lágrimas no dejaré de volar.
:: cuidate mucho y aqui siempre!!muax