Carrizo Pacheco
Moderador Global.Corrector.Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Moderador Global
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Corrector/a
Director de concursos
Equipo Revista "Eco y latido"
Un paseo...
Un paseo a pie
será más que conducente.
En Arroyo y Esmeralda la fuente
es ahora nuestro punto de partida.
Disfruta del culto panorama
al que nos integramos muy gustosos;
nuestro idilio le aporta un condimento
tan suave como necesario...
El apuro que no nos persigue
mucho menos nos atropella;
en un distante pasado
nos pasó de largo.
Suspendamos la caminata
ante las vidrieras que enmarcan
los lienzos ya enmarcados.
Dejemos que sean por un momento
tan sólo nuestras visiones las que avancen.
Observa la luz tersa de ese cuadro;
¿acaso más que el sol nos ilumina?...
y mira como aquél cerrado bosque
nos va adentrando en su profundidad.
Sigamos. La tarde aclimatada gratamente
se presta a un recorrido bien pausado.
El codo aristócrata tuerce nuestro rumbo,
y a pocos metros irrumpe Suipacha.
Un recuerdo horripilante nos retuerce *
en la ignorada suma de lo que somos.
Cruzamos persignándonos
pero no hacia la santa iglesia.
¿Has notado que justo aquí
las calles forman una cruz torcida?
La plaza que nació sobre la muerte
nos convida con bancos reflexivos.
Sentémonos hasta entender
que las piedras y el cemento
encuentran en la arboleda
la solución de lo inmortal…
Ariel Carrizo Pacheco. Poema XXIV, "Mil versos amartelados", 2003.
(*) : atentado que derrumbó la Embajada de Israel en Buenos Aires, 1992.
Un paseo a pie
será más que conducente.
En Arroyo y Esmeralda la fuente
es ahora nuestro punto de partida.
Disfruta del culto panorama
al que nos integramos muy gustosos;
nuestro idilio le aporta un condimento
tan suave como necesario...
El apuro que no nos persigue
mucho menos nos atropella;
en un distante pasado
nos pasó de largo.
Suspendamos la caminata
ante las vidrieras que enmarcan
los lienzos ya enmarcados.
Dejemos que sean por un momento
tan sólo nuestras visiones las que avancen.
Observa la luz tersa de ese cuadro;
¿acaso más que el sol nos ilumina?...
y mira como aquél cerrado bosque
nos va adentrando en su profundidad.
Sigamos. La tarde aclimatada gratamente
se presta a un recorrido bien pausado.
El codo aristócrata tuerce nuestro rumbo,
y a pocos metros irrumpe Suipacha.
Un recuerdo horripilante nos retuerce *
en la ignorada suma de lo que somos.
Cruzamos persignándonos
pero no hacia la santa iglesia.
¿Has notado que justo aquí
las calles forman una cruz torcida?
La plaza que nació sobre la muerte
nos convida con bancos reflexivos.
Sentémonos hasta entender
que las piedras y el cemento
encuentran en la arboleda
la solución de lo inmortal…
Ariel Carrizo Pacheco. Poema XXIV, "Mil versos amartelados", 2003.
(*) : atentado que derrumbó la Embajada de Israel en Buenos Aires, 1992.
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