Desdicha mía
Hoy noche, mañana día
Vienes acuchillada,
rendida y fría;
me arrastras a tu morada
por otros inflingida
y lenta arde la llama
que había dejado encendida
Eres la desdicha
Eres la desdicha mía;
y lloro tu serenidad de plata
aunque te esconda tras mis retinas
Silencio
¡Calla!, que no es sordo el silencio,
sólo le agrada la calma
Que si se batiera en un duelo,
lo haría con su mordaza
Que él aprecia el hermetismo
y se crece en tu desconfianza
Amor
Nace pletórico
Muere ruin
se droga y es alcohólico
y cree que no tiene fin
Vivifica mortifica
en un tobogán te hace sentir
dignifica rectifica
y es como volver a vivir
Mas subsiste si está en ti
Menos pierdes
si te dejas ir
Pero mientras más lo fuerces
y más lo esperes, más dejarás de sentir;
solo viene
se lo llevan
Mas nunca es tarde cuando llega
y tu corazón hace latir
Rabia, Ira, furia
Lluvia de fuego
que abraza sin parar
y cuando llega a algún río,
o se encuentra con el mar
Se evapora en el desespero
Y se avergüenza de su andar.
Ojo de ave rapiña o de huracán,
divisa
y luego descansa
para después atacar.
Lava ardiente de volcán,
arroja piedras entre dientes
y las cenizas, a su paso dejarán
calcinadas las sonrisas
Y así mismo deja un frío enorme
que helaría al mismísimo volcán...