Malex
Poeta recién llegado
Eso es lo que escupe
la mar de unos cuantos pensamientos.
Indómitos versos carcomidos
por una métrica insolente.
Desterrados de mi vena horta
y vaciados sobre esta hoja de papel.
Arrancada de una naturaleza
vanagloriada en sus propias espaldas.
Un poema desinteresado,
lejos de buscar ufano
palmaditas en el hombro de la grandeza.
Escabulléndose por tus blancos tobillos
!Oh! gran fémina,
Amada por mi y quién sabe por quienes tantos otros.
Lee estó y preocupate,
pues quizá sea la ultima rima
que mueva tu desnudez en mi memoria.
Quizá sea la última vez,
que el viento murmure tu nombre.
Más no has de pensar mal tú,
pues podrás morir entre mis manos y la tinta
que se marca en esta servilleta,
pero no habrá remedio
para que dejes de existir
en este corazón que lleva tu autógrafo.
Haz un cuenco con las manos
y dejamé beber de ellas,
sea el que sea
el elixir de tu belleza perfumada,
dejamé hacerlo
y me iré contento con la próxima puesta de sol.
Sé que no lo harás,
sé que dejarás que el primor de un equinoccio
se lleve las cenizas de nuestra fragmentada pasión,
dejarás volar
las gaviotas que se posan sobre tu estirpe cansada.
Ya no diré nada más,
eres libre de irte de aqui,
pero te suplico
algún dia regresa al hogar que dejas en mi pecho,
regresa a donde siempre has pertenecido.
la mar de unos cuantos pensamientos.
Indómitos versos carcomidos
por una métrica insolente.
Desterrados de mi vena horta
y vaciados sobre esta hoja de papel.
Arrancada de una naturaleza
vanagloriada en sus propias espaldas.
Un poema desinteresado,
lejos de buscar ufano
palmaditas en el hombro de la grandeza.
Escabulléndose por tus blancos tobillos
!Oh! gran fémina,
Amada por mi y quién sabe por quienes tantos otros.
Lee estó y preocupate,
pues quizá sea la ultima rima
que mueva tu desnudez en mi memoria.
Quizá sea la última vez,
que el viento murmure tu nombre.
Más no has de pensar mal tú,
pues podrás morir entre mis manos y la tinta
que se marca en esta servilleta,
pero no habrá remedio
para que dejes de existir
en este corazón que lleva tu autógrafo.
Haz un cuenco con las manos
y dejamé beber de ellas,
sea el que sea
el elixir de tu belleza perfumada,
dejamé hacerlo
y me iré contento con la próxima puesta de sol.
Sé que no lo harás,
sé que dejarás que el primor de un equinoccio
se lleve las cenizas de nuestra fragmentada pasión,
dejarás volar
las gaviotas que se posan sobre tu estirpe cansada.
Ya no diré nada más,
eres libre de irte de aqui,
pero te suplico
algún dia regresa al hogar que dejas en mi pecho,
regresa a donde siempre has pertenecido.
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