child-of-the-grave
Poeta adicto al portal
Un poema no es suficiente...
Nunca es suficiente,
digo el alcohol
para poder ahogarme,
siempre se puede
robar una bocanada
más en un pestañar
quizá no hayan otros
y no es suficiente
ser conciente
del quemar latente,
quiero perderme
y bailar en el humo
porque no me alcanza
ningún río ni océano
para apagar el incendio;
las ambulancias siempre
faltan, para rescatar
a los heridos que nunca
son suficientes, porque
la vida está llena
y no me es suficiente
morir siete veces,
quiero que sean ocho,
nueve, diez u once...
¿Para qué seguir contando?
Los números no son suficientes,
no alcanzan para contar
las estrellas ni los sueños
muertos en atentados,
pero voy a seguir contando
las veces que fallé, que
no te fui honesto,
las veces que me quemé
en el medio del mar.
Nunca es demasiado,
la soga de corbata
y el nudo siempre flojo,
las noches de sexo,
las mañanas de resaca
o las tardes de invernadero
enredándome los dedos
como tampoco lo son
las cervezas que evaporo
mientras te espero;
es que nunca son exceso
mil horas de espera...
Nunca son suficientes
los sueños al despertar,
siempre son demasiados
los muertos que recordar
cuando intento descansar.
Nunca es suficiente,
digo el alcohol
para poder ahogarme,
siempre se puede
robar una bocanada
más en un pestañar
quizá no hayan otros
y no es suficiente
ser conciente
del quemar latente,
quiero perderme
y bailar en el humo
porque no me alcanza
ningún río ni océano
para apagar el incendio;
las ambulancias siempre
faltan, para rescatar
a los heridos que nunca
son suficientes, porque
la vida está llena
y no me es suficiente
morir siete veces,
quiero que sean ocho,
nueve, diez u once...
¿Para qué seguir contando?
Los números no son suficientes,
no alcanzan para contar
las estrellas ni los sueños
muertos en atentados,
pero voy a seguir contando
las veces que fallé, que
no te fui honesto,
las veces que me quemé
en el medio del mar.
Nunca es demasiado,
la soga de corbata
y el nudo siempre flojo,
las noches de sexo,
las mañanas de resaca
o las tardes de invernadero
enredándome los dedos
como tampoco lo son
las cervezas que evaporo
mientras te espero;
es que nunca son exceso
mil horas de espera...
Nunca son suficientes
los sueños al despertar,
siempre son demasiados
los muertos que recordar
cuando intento descansar.