Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Cadencia,
Vivimos la tiniebla,
la luz también,
pero nos atrae, nos musita,
como el color de tu Halcón,
como el remedio inexistente que cobija tus desiertos,
y la entraña que te siembra,
con olor a pastizal aleatorio,
y el pastizal diurno,
no lo mismo,
otro carácter le das a tu estatura,
sin cincel derramas la locura,
y nadie te pretende, nadie llega,
sólamente yo,
mis sonidos de leyendas,
escondidos en lugares de reyertas,
cuando lleno el silencio se desborda,
y vuelve a derramar tu hombro herido,
tu manto sin sangre,
el infaltable tenor de tus batallas y el incierto resquemor,
de mis lamentos.
Otro día te espero, noble amigo,
busquemos las mujeres, sus lamentos.
Vivimos la tiniebla,
la luz también,
pero nos atrae, nos musita,
como el color de tu Halcón,
como el remedio inexistente que cobija tus desiertos,
y la entraña que te siembra,
con olor a pastizal aleatorio,
y el pastizal diurno,
no lo mismo,
otro carácter le das a tu estatura,
sin cincel derramas la locura,
y nadie te pretende, nadie llega,
sólamente yo,
mis sonidos de leyendas,
escondidos en lugares de reyertas,
cuando lleno el silencio se desborda,
y vuelve a derramar tu hombro herido,
tu manto sin sangre,
el infaltable tenor de tus batallas y el incierto resquemor,
de mis lamentos.
Otro día te espero, noble amigo,
busquemos las mujeres, sus lamentos.