Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
El día traía la risa entre trigo y amapolas
que aún tímidas, han nacido
llenando campos y veredas del camino,
mientras que las nubes en un día sonriente,
hacían de las suyas.
Paseo sosegado, acariciar a un conejito blanco
Después comida con cuchara
con perfumes de cazuela
y la sangre de la tierra
en tu copa cantarina en su brindis.
La tarde con su silencio de siesta,
dejaba las calles del pueblo solas,
reposando en el silencio mágico
las siluetas para después,
volver a la alegre eficacia de la Vida.
Al anochecer,
repaso a los quehaceres de la granja,
recogida de animales y de enseres,
que dormirán hasta mañana.
Luego, al salir la Luna,
fuego encendido,
charla interminable en un suspiro
mientras se duerme el pueblo,
regreso a la ciudad.
Rosario de Cuenca Esteban