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Un pueblo


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El día traía la risa entre trigo y amapolas
que aún tímidas, han nacido
llenando campos y veredas del camino,
mientras que las nubes en un día sonriente,
hacían de las suyas.

Paseo sosegado, acariciar a un conejito blanco…

Después comida con cuchara
con perfumes de cazuela
y la sangre de la tierra
en tu copa cantarina en su brindis.

La tarde con su silencio de siesta,
dejaba las calles del pueblo solas,
reposando en el silencio mágico
las siluetas para después,
volver a la alegre eficacia de la Vida.

Al anochecer,
repaso a los quehaceres de la granja,
recogida de animales y de enseres,
que dormirán hasta mañana.

Luego, al salir la Luna,
fuego encendido,
charla interminable en un suspiro
mientras se duerme el pueblo,
regreso a la ciudad.

Rosario de Cuenca Esteban

 
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El día traía la risa entre trigo y amapolas
que aún tímidas, han nacido
llenando campos y veredas del camino,
mientras que las nubes en un día sonriente,
hacían de las suyas.

Paseo sosegado, acariciar a un conejito blanco…

Después comida con cuchara
con perfumes de cazuela
y la sangre de la tierra
en tu copa cantarina en su brindis.

La tarde con su silencio de siesta,
dejaba las calles del pueblo solas,
reposando en el silencio mágico
las siluetas para después,
volver a la alegre eficacia de la Vida.

Al anochecer,
repaso a los quehaceres de la granja,
recogida de animales y de enseres,
que dormirán hasta mañana.

Luego, al salir la Luna,
fuego encendido,
charla interminable en un suspiro
mientras se duerme el pueblo,
regreso a la ciudad.

Rosario de Cuenca Esteban



Amiga que buen poema de añoranza por la vida del campo. Me hiciste recordar mis idas a la casa de mi abuela ubicada en la sierra en el estado mexicano de Michoacan, en medio del bosque. Gracias.
 
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El día traía la risa entre trigo y amapolas
que aún tímidas, han nacido
llenando campos y veredas del camino,
mientras que las nubes en un día sonriente,
hacían de las suyas.

Paseo sosegado, acariciar a un conejito blanco…

Después comida con cuchara
con perfumes de cazuela
y la sangre de la tierra
en tu copa cantarina en su brindis.

La tarde con su silencio de siesta,
dejaba las calles del pueblo solas,
reposando en el silencio mágico
las siluetas para después,
volver a la alegre eficacia de la Vida.

Al anochecer,
repaso a los quehaceres de la granja,
recogida de animales y de enseres,
que dormirán hasta mañana.

Luego, al salir la Luna,
fuego encendido,
charla interminable en un suspiro
mientras se duerme el pueblo,
regreso a la ciudad.

Rosario de Cuenca Esteban



Preciosa semblanza de la esencia de un pueblo Rosario..me ha encantado ..mi más sincera felicitación y un beso
dejo link por si gustas leer un poema mio...gracias de antemano

http://www.mundopoesia.com/foros/poemas-generales/210494-no-te-siento-poesia.html
 
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El día traía la risa entre trigo y amapolas
que aún tímidas, han nacido
llenando campos y veredas del camino,
mientras que las nubes en un día sonriente,
hacían de las suyas.

Paseo sosegado, acariciar a un conejito blanco…

Después comida con cuchara
con perfumes de cazuela
y la sangre de la tierra
en tu copa cantarina en su brindis.

La tarde con su silencio de siesta,
dejaba las calles del pueblo solas,
reposando en el silencio mágico
las siluetas para después,
volver a la alegre eficacia de la Vida.

Al anochecer,
repaso a los quehaceres de la granja,
recogida de animales y de enseres,
que dormirán hasta mañana.

Luego, al salir la Luna,
fuego encendido,
charla interminable en un suspiro
mientras se duerme el pueblo,
regreso a la ciudad.

Rosario de Cuenca Esteban


Bellas y descriptivas imágenes Rosario.
A sido un placer pasar por tus letras.
Saludos.
 
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