Mejía Fermán
Poeta recién llegado
Así quedó grabada en mi mente,
de esta forma da comienzo,
una gran amistad en el presente,
donde no hay un final, ni tropiezo.
La flor está viva y consiente,
igual que tu presencia,
en el mismo lugar simplemente,
con la alegría y su fragancia.
La flor habla dentro de mí,
cada vez que la miro pronunciando tu nombre,
ella es la sustancia de ti,
te representa con su costumbre.
La flor tiene impregnada tu belleza,
que es de admirar y contemplar,
lo digo con toda franqueza,
sin doble sentido, ni mal pensar.
La flor captó tu naturalidad,
es algo muy, pero muy lindo,
la observo y pienso en tu amabilidad,
de la que nunca he dudado.
El recuerdo la mantiene intacta,
así como nuestra amistad,
surgió no de una flor abstracta,
sino de una que nació en libertad.
El recuerdo del momento feliz,
no se marcha, es como decir en ingles: candy,
me vibra el corazón de Liz,
porque la flor me dijo que su nombre era Wendy.