Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
UN SÓLO PUNTO LA LUZ
En un sólo punto cabe la luz.
Alguien da pasos
cae al extravío y naufraga
ante el fragor de su estallido.
Nadie carga en la conciencia esa mancha que llaga
la heredad de lo posible, tal vez
el exilio hacia lo interno
entre matorrales de espinas.
Sucumbe la historia,
agita un pueblo
esa sangre demente estrellándose en las calles,
devorando todo sortilegio,
sucumbir de vidrios destrozados.
Griteríos y campanarios aducen
la frialdad de las palabras.
Hay levaduras de ventanales batiendo sus pestañas.
Nadie recuerda que antes fue chaasquido, blanda costilla,
apenas soplo pasajero del verano.
¿Ocupa la luz el vértigo del alma?
¿El vaticinio ecuestre de su hora?
En un sólo punto cabe la luz.
Alguien da pasos
cae al extravío y naufraga
ante el fragor de su estallido.
Nadie carga en la conciencia esa mancha que llaga
la heredad de lo posible, tal vez
el exilio hacia lo interno
entre matorrales de espinas.
Sucumbe la historia,
agita un pueblo
esa sangre demente estrellándose en las calles,
devorando todo sortilegio,
sucumbir de vidrios destrozados.
Griteríos y campanarios aducen
la frialdad de las palabras.
Hay levaduras de ventanales batiendo sus pestañas.
Nadie recuerda que antes fue chaasquido, blanda costilla,
apenas soplo pasajero del verano.
¿Ocupa la luz el vértigo del alma?
¿El vaticinio ecuestre de su hora?
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