Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy tuve un sueño muy raro
Vi a los encajes de tu boca
besar la penumbra de mi cuerpo
Un cadáver sin huesos y endurecido
Tu lengua parecía lava calcinando
a un Ícaro remontado
en mis alas de papel
Una cálida humedad
destilaba de tu invertebrada doncella
y me estremecía como solo sabe ella
Con diademas blancas mordías
el envoltorio hecho caldera
y el guarapo liqueaba de
los botones de un torso inquieto
Ya, ahí expuestos y desveladas
las pieles, siamesaban
los contornos crepuscularios
hasta que el cíclope entró
a tu sepultura, hogar del cavernícola,
amante de las cavernas en ríos,
con lagos de azufre espesado
Y subido en el trapecio, sentía la
trompa de un elefante escondido
entre el secreto de tus pilares.
El ir y venir sobre un columpio rítmico
nos trajo a la hecatombe
pluscuamperfecta de una
abrupta avalancha blanca,
muy blanca y espesa
Un muy raro sueño...
Vi a los encajes de tu boca
besar la penumbra de mi cuerpo
Un cadáver sin huesos y endurecido
Tu lengua parecía lava calcinando
a un Ícaro remontado
en mis alas de papel
Una cálida humedad
destilaba de tu invertebrada doncella
y me estremecía como solo sabe ella
Con diademas blancas mordías
el envoltorio hecho caldera
y el guarapo liqueaba de
los botones de un torso inquieto
Ya, ahí expuestos y desveladas
las pieles, siamesaban
los contornos crepuscularios
hasta que el cíclope entró
a tu sepultura, hogar del cavernícola,
amante de las cavernas en ríos,
con lagos de azufre espesado
Y subido en el trapecio, sentía la
trompa de un elefante escondido
entre el secreto de tus pilares.
El ir y venir sobre un columpio rítmico
nos trajo a la hecatombe
pluscuamperfecta de una
abrupta avalancha blanca,
muy blanca y espesa
Un muy raro sueño...
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