Y fue un vistazo.
Un de frente.
Un quizás.
La fugacidad de las miradas.
Así se muere y se renace,
con el movimiento de ojos,
con la expresión. Con la sonrisa.
Superándolo todo con un verbo.
Con la estancia de palabras
y con el fulgor de
pequeños roces,
de un sentido curvilíneo.
Tocándose la carne; saltando
de caricia en caricia,
de pierna en pierna.
Un de frente.
Un quizás.
La fugacidad de las miradas.
Así se muere y se renace,
con el movimiento de ojos,
con la expresión. Con la sonrisa.
Superándolo todo con un verbo.
Con la estancia de palabras
y con el fulgor de
pequeños roces,
de un sentido curvilíneo.
Tocándose la carne; saltando
de caricia en caricia,
de pierna en pierna.
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