G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
Para un mayo que florece
llevo un verso en la solapa,
una estrofa entre los dientes,
una flor y una fragancia.
Un tallo abrazado al cielo,
un sabor que no se gasta;
un murmullo aquí, en mi pecho,
que a tu pecho siempre salta.
Para un mayo que no duerme,
se despierta la palabra;
y te alcanza, como siempre,
a pesar de la distancia.
Y se suman los quereres,
como pétalos del alma.
El amor todo lo puede
si pervive la esperanza.
Para un mayo que florece
llevo un verso en la solapa,
una estrofa entre los dientes,
una flor y una fragancia.
Un poema que no muere
y reluce en tu mirada...
G.S.A.