Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dedicado a nuestra buena amiga Anamer
Un viaje de raíz tiene algo verde
que nace de los ojos
cuando miran mapas;
es arco y acueducto que traslada agua
desde la cima en nube
al vergel sediento.
En alto, siempre en alto,
campanas de cristal de pájaros en árbol,
ven pasar sonidos de aviones y suicidas
que ponen en amor notas de cuerda
que les mantiene a un río sin orillas.
La música acelera cuanto más es la pendiente.
La erosión de los dedos que acarician escarchas
cruje con el tiempo.
La necesidad de viajar, que nace de raíz
de una garganta sin límites
es poco caprichosa, si acaso sólo barro.
La palabra como un copo de nieve
se desprende de la hoja
de un labio invertebrado
y hace huellas en la playa
sin nubes, ni palmeras.
Es el mapa que ahora miran mis ojos,
el verde que acaricio en tu ausencia.
Un viaje de raíz tiene algo verde
que nace de los ojos
cuando miran mapas;
es arco y acueducto que traslada agua
desde la cima en nube
al vergel sediento.
En alto, siempre en alto,
campanas de cristal de pájaros en árbol,
ven pasar sonidos de aviones y suicidas
que ponen en amor notas de cuerda
que les mantiene a un río sin orillas.
La música acelera cuanto más es la pendiente.
La erosión de los dedos que acarician escarchas
cruje con el tiempo.
La necesidad de viajar, que nace de raíz
de una garganta sin límites
es poco caprichosa, si acaso sólo barro.
La palabra como un copo de nieve
se desprende de la hoja
de un labio invertebrado
y hace huellas en la playa
sin nubes, ni palmeras.
Es el mapa que ahora miran mis ojos,
el verde que acaricio en tu ausencia.