manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
Dejo mi sed para que la bebas por siempre en una noche
y mis tardes una a una en que te mire toda,
andando paso a paso tan ágil como la gaviota
en medio del océano cosmopolita.
Toma mi sueño y arrúllalo en tus brazos,
finos de esperar pieza alguna de mi fisionomía indiscreta,
toma por completo mi tiempo y agótalo en tu suspiro
que ponga fin a mis días de naufragio.
Te dejo mis recuerdos a modo de memorias para que no me olvides,
para que te vallas acordando mi mientras te olvidas de mi voz,
en una sola pieza quedare inerte en alguna cavidad de tu memoria,
será la noche desnuda y gimiente quien te vuelva a recordar quien era yo.
Seré la pieza de un rompecabezas que perdiste en la infancia,
un viejo amor no concretado de la juventud,
un leve espasmo en el fondo de tu pecho inquieto,
en fin, un recuerdo de repente.
Seremos un momento en el minuta de la tierra,
un segundo en toda la orbita sideral,
apenas un grano de arena que el viento deshace,
no seremos nada y nadie nos recordara jamás.
Mas sin embargo aquí estarás presente,
en mi neurona usada de pensar,
y en las hojas que me falta pintar con versos,
en toda la noche que se ira menguando a instantes intermitentes.
Hasta voltearme y ver nada mas un puntito en lontananza,
y tal vez encontrarte de nuevo y ser un jamás,
esperando a que por algún motivo jamás se te borre mi morfoogia,
y hacerte inmortal y hacerme inmortal en tu memoria.
Cuando voltee y vea que es media noche dormirme con los ojos abiertos,
donde mis labios se acordaran muy poco de ti,
pero con las mismas ganas de siempre,
y dormirás profundo con el néctar de una vida detrás y un pequeñísimo recuerdo.