marquelo
Negrito villero
Un canto salvaje.
Una ardencia de noche tajada.
Un golpe que infla de humedades al suspiro.
Tus manos
ese territorio que muestra todas las ventanas
todas las historias que caen de tus ojos
como papiros que ventilan el andar de tus labios.
Tus besos amplificados por esa
visión desnuda del ansia caliente
en mi pecho.
Tus labios siempre en los desayunos
en los laberintos dentro de la casa,
a los amores que cabalgan las lluvias
a tu lengua que prueba el sabor
de cada sábana cuando deja rastro de mi cuerpo.
A tu Yo herido de orgasmos irrepetibles
que se calzan en tus ojos
y se tragan por tu boca.
Al amor que rebota ante tus pies
como golpes de campaña.
Al acecha nocturno de mi fiera liberada de mis muslos
a las letras inacabables de tu sexo...
Una ardencia de noche tajada.
Un golpe que infla de humedades al suspiro.
Tus manos
ese territorio que muestra todas las ventanas
todas las historias que caen de tus ojos
como papiros que ventilan el andar de tus labios.
Tus besos amplificados por esa
visión desnuda del ansia caliente
en mi pecho.
Tus labios siempre en los desayunos
en los laberintos dentro de la casa,
a los amores que cabalgan las lluvias
a tu lengua que prueba el sabor
de cada sábana cuando deja rastro de mi cuerpo.
A tu Yo herido de orgasmos irrepetibles
que se calzan en tus ojos
y se tragan por tu boca.
Al amor que rebota ante tus pies
como golpes de campaña.
Al acecha nocturno de mi fiera liberada de mis muslos
a las letras inacabables de tu sexo...