Krístinn Óttarsson
Poeta recién llegado
La carne de tus miembros es una aventura.
Es una sensualidad indecente y cínica.
Digna de ser abierta en pedazos sublimes,
donde sangre, arterias, músculos y huesos,
se unan en una vorágine salvaje de cavilaciones
infrahumanas, donde el mundo no sea más
que un palantir angustioso de olvido y miseria.
Soy un fantasma coronado de fuego.
A mis espaldas el sol se derrite ennegrecido
de cólera, y el frío se apodera de tus ojos dulces.
La muerte calladamente se disfraza de amor,
y es allí mi oportunidad para masticar tu corazón
y escupirlo en tu carita blanca, y saborear tus vísceras
jóvenes, que para siempre serán olvidadas.
Te llevaré cuando duermas. Entraré como una
sombra oscura bajo tus sábanas, y penetraré
tu inocencia hasta que explotes por dentro.
Tu alma se irá conmigo. Querrás retenerla,
pero maldecirás tu sueño, que será el ultimo,
y condenarás esos párpados pesados,
que nunca debieron cerrarse.
Es una sensualidad indecente y cínica.
Digna de ser abierta en pedazos sublimes,
donde sangre, arterias, músculos y huesos,
se unan en una vorágine salvaje de cavilaciones
infrahumanas, donde el mundo no sea más
que un palantir angustioso de olvido y miseria.
Soy un fantasma coronado de fuego.
A mis espaldas el sol se derrite ennegrecido
de cólera, y el frío se apodera de tus ojos dulces.
La muerte calladamente se disfraza de amor,
y es allí mi oportunidad para masticar tu corazón
y escupirlo en tu carita blanca, y saborear tus vísceras
jóvenes, que para siempre serán olvidadas.
Te llevaré cuando duermas. Entraré como una
sombra oscura bajo tus sábanas, y penetraré
tu inocencia hasta que explotes por dentro.
Tu alma se irá conmigo. Querrás retenerla,
pero maldecirás tu sueño, que será el ultimo,
y condenarás esos párpados pesados,
que nunca debieron cerrarse.