ViajeroErrante
Poeta recién llegado
Vuelvo a escribir sobre mi amigo,aunque estas letras no traigan la ansiada felicidad
Atentos todos, que la historia es real. La función va a comenzar.
Yo tengo un amigo el payaso Porotito, tiene ojos grandes, cara pintada, y zapatos lustraditos.
Ha hecho reír a pobres y ricos, niños, niñas y uno que otro viejecito
Este es mi amigo llamado Porotito.
Treinta años haciendo reír, disfrutando de su trabajo y hoy minutos antes de una función,
se entera de una triste noticia:
Un baldazo de agua fría, una estaca en su cansado corazón.
Su único hijo, de apenas diez años, sufrió un accidente; no pudo sobrevivir
Nuestro amigo ha arrojado su vestimenta y borrado de su rostro la sonrisa, el color
y sentado en una silla, llora amargamente por su hijo, su trabajo y por dolor
Quiere ir donde su hijo, abrazarlo, besarlo y pedirle perdón por no estar a su lado
Pero el dueño del circo, de barbas y filudos bigotes, un viejo sin corazón,
impide su salida, mostrando un contrato que Él hará cumplir
¡Tu hijo está muerto! Y eso a mi no me interesa, yo te pago por hacer reír.
El payaso totalmente confundido no sabe que hacer: si llorar o echarse a morir
Un enano que escuchó la monótona conversación,
Se acerca a nuestro amigo y consuela su dolor: lo siento compañero,
mas este es el precio de nuestro trabajo.
Pintarnos el rostro de colores y dibujarnos una falsa sonrisa;
así queramos olvidarnos del mundo nosotros debemos hacer reír.
No podemos defraudar a los espectadores,
debemos guardar en lo más oscuro de nuestro corazón todas nuestras penas y dolores
Y nuestro amigo: Después de treinta años de funciones, entendió una triste verdad:
Que esta es la vida de payaso, su maldición y su destino
Y QUE LA FUNCIÓN DEBE CONTINUAR
Atentos todos, que la historia es real. La función va a comenzar.
Yo tengo un amigo el payaso Porotito, tiene ojos grandes, cara pintada, y zapatos lustraditos.
Ha hecho reír a pobres y ricos, niños, niñas y uno que otro viejecito
Este es mi amigo llamado Porotito.
Treinta años haciendo reír, disfrutando de su trabajo y hoy minutos antes de una función,
se entera de una triste noticia:
Un baldazo de agua fría, una estaca en su cansado corazón.
Su único hijo, de apenas diez años, sufrió un accidente; no pudo sobrevivir
Nuestro amigo ha arrojado su vestimenta y borrado de su rostro la sonrisa, el color
y sentado en una silla, llora amargamente por su hijo, su trabajo y por dolor
Quiere ir donde su hijo, abrazarlo, besarlo y pedirle perdón por no estar a su lado
Pero el dueño del circo, de barbas y filudos bigotes, un viejo sin corazón,
impide su salida, mostrando un contrato que Él hará cumplir
¡Tu hijo está muerto! Y eso a mi no me interesa, yo te pago por hacer reír.
El payaso totalmente confundido no sabe que hacer: si llorar o echarse a morir
Un enano que escuchó la monótona conversación,
Se acerca a nuestro amigo y consuela su dolor: lo siento compañero,
mas este es el precio de nuestro trabajo.
Pintarnos el rostro de colores y dibujarnos una falsa sonrisa;
así queramos olvidarnos del mundo nosotros debemos hacer reír.
No podemos defraudar a los espectadores,
debemos guardar en lo más oscuro de nuestro corazón todas nuestras penas y dolores
Y nuestro amigo: Después de treinta años de funciones, entendió una triste verdad:
Que esta es la vida de payaso, su maldición y su destino
Y QUE LA FUNCIÓN DEBE CONTINUAR
::::
::