Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Estamos a veces tan cerca del cielo
que se apagan las estrellas para que me dejes darte un beso.
Tan lejos, en ese lugar donde alguien me dijo que había muerto,
que después de dos años vuelvo a sentir tus dedos.
Vuelvo a sentir tus manos, tus labios, tu aliento,
sin que acaricies la vasija de arcilla en nuestro salón de recuerdos.
Porque ayer, te dejaste caer y contigo, las cenizas de mi cuerpo,
sobre la alfombra. Tú, tan cerca del techo
y yo, como siempre sobre el tejado, con los brazos abiertos,
con una flor de color sombra, un par de plumas con olor a vuelo
y un corazón que aunque no late, solo deja de llorar cuando te veo.
que se apagan las estrellas para que me dejes darte un beso.
Tan lejos, en ese lugar donde alguien me dijo que había muerto,
que después de dos años vuelvo a sentir tus dedos.
Vuelvo a sentir tus manos, tus labios, tu aliento,
sin que acaricies la vasija de arcilla en nuestro salón de recuerdos.
Porque ayer, te dejaste caer y contigo, las cenizas de mi cuerpo,
sobre la alfombra. Tú, tan cerca del techo
y yo, como siempre sobre el tejado, con los brazos abiertos,
con una flor de color sombra, un par de plumas con olor a vuelo
y un corazón que aunque no late, solo deja de llorar cuando te veo.