José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
Cuando doblaba la esquina
en el balcón yo la vi,
adornaba la ventana
cuan bella flor de alelí.
Su cabello ensortijado
la hacia ver mas agraciada,
y el candor de su frente
un copete la adornaba.
Se encontraron las miradas
como dos rayos fugaces,
y en la mente grabadas
quedaron como compases.
Fueron pasando los días
y el camino me aprendí,
pues las esperanzas mías
eran siempre verla allí.
La tristeza embargaba
esta alma enamorada,
cuando al pasar observaba
que no estaba la adorada.
en el balcón yo la vi,
adornaba la ventana
cuan bella flor de alelí.
Su cabello ensortijado
la hacia ver mas agraciada,
y el candor de su frente
un copete la adornaba.
Se encontraron las miradas
como dos rayos fugaces,
y en la mente grabadas
quedaron como compases.
Fueron pasando los días
y el camino me aprendí,
pues las esperanzas mías
eran siempre verla allí.
La tristeza embargaba
esta alma enamorada,
cuando al pasar observaba
que no estaba la adorada.