Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mis diecinueves primaveras
vestidas de blanco azahar.
Te dijeron si te quiero,
a los pies de aquel altar.
Cuarenta años no es nada
y el tiempo pasa volando,
pues nunca miro el reloj,
cuando estoy entre tus brazos.
Se que hubo contratiempos
a lo largo de la vida.
Pero te sigo queriendo,
lo mismo, que el primer día.
Cuando estoy entre tus brazos
y tus ojos a mi me miran
me siento la diosa Venus
reflejada en tu pupilas.
Tu serás mi eterno amante
pues a la hora de querernos,
somos carne, somos brisa,
somos pasión, somos fuego.
Sin importarnos las canas
ni que envejezcan los cuerpos.
Nunca se apago la pasión,
al enlazar nuestros cuerpos.
Te quiero como a mi esposo,
como amigo y compañero.
El cariño es hermoso
y también eso tenemos.
¡Y como no voy a quererte!
Si plantaste en mi huerto,
tres rosas y un clavel
de los que orgullosa me siento.
Nuestros hijos son el regalo,
que el destino nos brindo.
Mas sigue floreciendo el huerto
del jardín de nuestro amor.
Nuestras nietas, tres princesas,
nuestro hogar de nuevo lleno,
de mimos, dulzura y llantos,
de risas, cuentos y juegos
Se, que a veces parezco tonta,
pues siempre llevo en la cara
la sonrisa de mis labios
y nunca puedo borrarla.
Mas no es de tontería,
es por la felicidad
de saber que tu me quieres
y me quieres de verdad.
Cuarenta años no es nada
si hecho la vista atrás.
Otros cuarenta quisiera
para así poderte amar.
Que me importa a mi el dinero,
ni todas las riquezas vanas.
Si yo tengo los tesoros
que los dineros no pagan.
CARMEN PACHECO 1969-2009
vestidas de blanco azahar.
Te dijeron si te quiero,
a los pies de aquel altar.
Cuarenta años no es nada
y el tiempo pasa volando,
pues nunca miro el reloj,
cuando estoy entre tus brazos.
Se que hubo contratiempos
a lo largo de la vida.
Pero te sigo queriendo,
lo mismo, que el primer día.
Cuando estoy entre tus brazos
y tus ojos a mi me miran
me siento la diosa Venus
reflejada en tu pupilas.
Tu serás mi eterno amante
pues a la hora de querernos,
somos carne, somos brisa,
somos pasión, somos fuego.
Sin importarnos las canas
ni que envejezcan los cuerpos.
Nunca se apago la pasión,
al enlazar nuestros cuerpos.
Te quiero como a mi esposo,
como amigo y compañero.
El cariño es hermoso
y también eso tenemos.
¡Y como no voy a quererte!
Si plantaste en mi huerto,
tres rosas y un clavel
de los que orgullosa me siento.
Nuestros hijos son el regalo,
que el destino nos brindo.
Mas sigue floreciendo el huerto
del jardín de nuestro amor.
Nuestras nietas, tres princesas,
nuestro hogar de nuevo lleno,
de mimos, dulzura y llantos,
de risas, cuentos y juegos
Se, que a veces parezco tonta,
pues siempre llevo en la cara
la sonrisa de mis labios
y nunca puedo borrarla.
Mas no es de tontería,
es por la felicidad
de saber que tu me quieres
y me quieres de verdad.
Cuarenta años no es nada
si hecho la vista atrás.
Otros cuarenta quisiera
para así poderte amar.
Que me importa a mi el dinero,
ni todas las riquezas vanas.
Si yo tengo los tesoros
que los dineros no pagan.
CARMEN PACHECO 1969-2009
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