Una historia en el olvido... (pasen sin llamar)

Yzahel

Poeta recién llegado
0. Prólogo.

¡Mira! ¡mira! ¿la ves resbalar?
La noto humedecer mi piel:
fluir, fluir y empapar,
me pregunté: ¿Cómo puede ocupar
tanto espacio tanto vacío?

¡Huele! ¡huele! ¿su olor puedes sentir?
cierra los ojos y embriágate:
perfumar, perfumar y huir,
me pregunté: ¿Cómo puede cubrir
tanto espacio tanto vacío?

¡Pregunté! ¡pregunté! ¡y eras yo mismo!
¡Y miré! ¡y miré! ¡y no había nada!
Y di un paso al frente y susurré: ...nada...
Y avancé torpemente y suspiré: ...nada...
Para, al fin, alzar los brazos y gritar: ¡nada!
 
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I. Pseudoromance del barbero.

Me deslicé entre la madrugada
por las baldosas del puente,
y me apoyé en la baranda: niebla.
Me humedecía la cara,
con pulso firme y brocha de plata,
de algún lucero que cayó ese día,
la luna roja me afeitaba el alma.

<<Barbero de temor y remordimiento,
siega mis maltrechas barbas,
mientras contemplo en el río
como se retuerce el agua.>>

Terminó de empaparme con la niebla,
mi discreto barbero que silbaba
el huidizo y frío viento
que por entre la noche se escapaba.

Mis párpados cerré y sentí el aroma
de la noche, de la roja madrugada.
Y elevé la mirada al infinito:
peines de cinco púas que se me clavan.

<<Barbero que sólo silbas, por favor,
¡barbero, dime una palabra!
que responda a la inquietud que me corroe,
que se agita como se retuerce el agua.>>

¡Pregunté! ¡pregunté! ¡y eras yo mismo!
¡Y miré! ¡y miré! ¡y no había nada!
Y di un paso al frente y susurré: ...nada...
Y avancé torpemente y suspiré: ...nada...
Para, al fin, alzar los brazos y gritar: ¡nada!
 
II. Las pisadas.

Bajo el puente, contrariado,
pasos sin huella, mientras camino.
de fondo, lo que no supe entender.
De frente, lo que me cuente el destino.

Pasos sin huella, mientras ando.
En mi alma llevo las pisadas,
y las puedo contemplar a cada paso,
si examino hacia dentro mi mirada.

Y ahora siento como caen las horas,
como unas encima de otras, se desparraman,
como juegan, sonrientes y observan
mi manera de andar enajenada.

Camino pasos sin huella,
y por más que apriete el pie no ocurre nada,
¡avanzo firmemente y miro!: ...nada...
Alzo los brazos y grito: ¡nada!
 
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