Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Sólo tú le pones colores al cielo
y mejillas
a las nubes de pastel de hueso
de cada una de tus caricias.
Solo tú le rozas un guiño
a la niña luna cuando te guiña
y remueves marea y pestañas
para brillarle un par de tus sonrisas.
Solo tú abrazas al viento
de cada hoja del árbol de la vida
entre sílabas de silbarle al tiempo
y vocales de gritar para que despierte
el día.
Solo tú eres balada, bailando el aliento
al viento que te mira
entre las ramas secas de algún invierno y el recuerdo de recordar la lluvia fría
que solo tú le regalaste a mis ojos
unos segundos antes de la despedida
de aquel día, creo que de invierno, cuando creí que el verano de tanto frío moriría.
Pero llegó primavera y quizás fue mayo cuando llegué de mediodía,
manchado de miedo hasta los tobillos
y en tu puerta una lata de cerveza fría:
"A esta fiesta no vas sola", en un papel arrugado y una flecha hacia la esquina
donde se escondían mi corazón, mi alma, mis sueños y todo el amor
que me cabía.
y mejillas
a las nubes de pastel de hueso
de cada una de tus caricias.
Solo tú le rozas un guiño
a la niña luna cuando te guiña
y remueves marea y pestañas
para brillarle un par de tus sonrisas.
Solo tú abrazas al viento
de cada hoja del árbol de la vida
entre sílabas de silbarle al tiempo
y vocales de gritar para que despierte
el día.
Solo tú eres balada, bailando el aliento
al viento que te mira
entre las ramas secas de algún invierno y el recuerdo de recordar la lluvia fría
que solo tú le regalaste a mis ojos
unos segundos antes de la despedida
de aquel día, creo que de invierno, cuando creí que el verano de tanto frío moriría.
Pero llegó primavera y quizás fue mayo cuando llegué de mediodía,
manchado de miedo hasta los tobillos
y en tu puerta una lata de cerveza fría:
"A esta fiesta no vas sola", en un papel arrugado y una flecha hacia la esquina
donde se escondían mi corazón, mi alma, mis sueños y todo el amor
que me cabía.
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