BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay siluetas transparentes
y racimos de uvas resecas
y colgajos de nubes que presienten
y tormentas y huracanes de arenisca y sobres
emblemáticos. Hay una secuencia
de vírgenes sonidos, de acuáticos
sones, de vergeles impávidos
que prefiguran los dioses en su extenso
abrazo. Hay un predio
consumado, una cópula insalvable,
un candelabro de recipientes
cuyos brazos existen pese a todo;
lloviznas leves que sustentan
lunas de corazón disuelto, voluntades
arruinadas por el tórax implacable,
y azoteas fluviales medidas desconcertadas.
Hay cuerpos desmembrados y cuellos
y ristras que sueltan su líquido termal,
botellas incandescentes sobre un cenicero
roto, una estrella absorta en los pómulos
bragas tenderos dependientes eximentes
documentos tristes expedientes nativos descalzos
maternales insinuaciones pornográficas manifestaciones
en fin, un glorioso avance de normas y códigos
de conducta.
©
y racimos de uvas resecas
y colgajos de nubes que presienten
y tormentas y huracanes de arenisca y sobres
emblemáticos. Hay una secuencia
de vírgenes sonidos, de acuáticos
sones, de vergeles impávidos
que prefiguran los dioses en su extenso
abrazo. Hay un predio
consumado, una cópula insalvable,
un candelabro de recipientes
cuyos brazos existen pese a todo;
lloviznas leves que sustentan
lunas de corazón disuelto, voluntades
arruinadas por el tórax implacable,
y azoteas fluviales medidas desconcertadas.
Hay cuerpos desmembrados y cuellos
y ristras que sueltan su líquido termal,
botellas incandescentes sobre un cenicero
roto, una estrella absorta en los pómulos
bragas tenderos dependientes eximentes
documentos tristes expedientes nativos descalzos
maternales insinuaciones pornográficas manifestaciones
en fin, un glorioso avance de normas y códigos
de conducta.
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