darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
La inercia de un aire gélido desconcertaba todos mis sistemas. Me trasladé pausadamente hasta la urna para decirte que te ves con el cabello más negro que de costumbre, quizás porque ahora estás más pálida. Pero igual te deseo, siempre te anhelé; sin embargo, nunca me atreví a acariciarte. Ahora que te visualizo en un sueño sempiterno, me dan ganas de besarte, ya sin timidez y sin el rechazo que, por lo general, se recreaba en mi mente.
La materia busca la materia y genera materia, esta vez no habrá materia. Todo es excéntrico en el ambiente de la nocturnidad de tu figura desnuda, postrada sobre el lecho de mi excitación, te contemplo toda, te dejas llevar. Cuerpos se fusionan en un abrazo endeble.
Estalla el placer en el silencio de un frío que besaba tus labios con frenesí.
De pronto, alguien prendió la luz de la morgue.
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