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Poeta recién llegado
Una mañana de primavera se me acercó un muerto, trayendo su aliento frío desde el más allá, con sus últimos sueños y decepciones. Lo conocí hace un año y no volví a saber de él. Ahora, resentido, pide justicia para el final de su vida: El chofer también era daltónico. No me dejaba descansar; así que me arrimé al otro lado de la caja y me concentré en el murmullo de los gusanos, tras un ligero cosquilleo pude seguir durmiendo.