Daniel Pazos
Poeta adicto al portal
No puedo dejar de soñarte
ni de sentirte en mis desvelos
desde el día en que mis dedos
se entrelazaron con tus ojos
y el batir de tus labios rojos
echaste una sonrisa al vuelo
y las mariposas de tu pelo
con sus tenues alas rozaron
las palabras que se posaron
sobre la blanca y tersa piel
de este corazón de papel
que bajo estos cielos adversos
abriga mis mas desnudos versos
que fugaz desangra mi mano
en un intento futil y vano
de hacerte con ellos presente
y tus ojos como un torrente,
como el torrente de tu mirada,
que intrépida y sosegada
desciende desde tus sueños
se vuelven ellos los dueños
de mi dicha sin resabios
y una mueca de tus labios
como flecha de algún ángel,
o tal vez de un arcángel,
hacia mi disparada
quedó por siempre grabada
al convertirse en sonrisa,
que sin ninguna prisa
en mis huesos caló
y todo el aire se inundó
con las jaras de tu pelo
y tu sol brilló en mi cielo
y para siempre se quedó.
Autor: Daniel Pazos
ni de sentirte en mis desvelos
desde el día en que mis dedos
se entrelazaron con tus ojos
y el batir de tus labios rojos
echaste una sonrisa al vuelo
y las mariposas de tu pelo
con sus tenues alas rozaron
las palabras que se posaron
sobre la blanca y tersa piel
de este corazón de papel
que bajo estos cielos adversos
abriga mis mas desnudos versos
que fugaz desangra mi mano
en un intento futil y vano
de hacerte con ellos presente
y tus ojos como un torrente,
como el torrente de tu mirada,
que intrépida y sosegada
desciende desde tus sueños
se vuelven ellos los dueños
de mi dicha sin resabios
y una mueca de tus labios
como flecha de algún ángel,
o tal vez de un arcángel,
hacia mi disparada
quedó por siempre grabada
al convertirse en sonrisa,
que sin ninguna prisa
en mis huesos caló
y todo el aire se inundó
con las jaras de tu pelo
y tu sol brilló en mi cielo
y para siempre se quedó.
Autor: Daniel Pazos