TiempOMuertO
Poeta fiel al portal
Otra noche igual a las demás,
caminando sin rumbo,
en esta extraña ciudad
nada cambiaba,
hasta que decidí entrar.
Fuiste lo primero que vi
una musa desconocida y cautivante
de cabellos rojizos y radiantes,
miraste directo a mis ojos,
y atravesaste mi pecho,
me invitaste hacia ti,
pasaron las horas,
ignoramos el ambiente
como si no hubiera nadie más presente,
tan sólo nosotros dos,
y esta extraña sensación.
Luego vino un silencio,
y aquel dulce beso
que marcaba el comienzo,
nos entregamos a la pasión
de forma impulsiva y ardiente.
Hacerte el amor era como un sueño,
que se había plantado en mi interior,
llenamos el vacío por una noche,
era sólo el placer y la locura,
de fundir nuestros cuerpos...
Pero ya podía ver el alba,
asomandose en la ventana,
un amanecer no deseado,
estando a tu lado,
pero me quedaba el consuelo,
de tener tu esencia
en mi cuerpo.
Sé que no nos volveremos a ver,
tú sólo sigue durmiendo,
pero yo he de partir,
porque ya siento al sol,
brillando sobre mí.
caminando sin rumbo,
en esta extraña ciudad
nada cambiaba,
hasta que decidí entrar.
Fuiste lo primero que vi
una musa desconocida y cautivante
de cabellos rojizos y radiantes,
miraste directo a mis ojos,
y atravesaste mi pecho,
me invitaste hacia ti,
pasaron las horas,
ignoramos el ambiente
como si no hubiera nadie más presente,
tan sólo nosotros dos,
y esta extraña sensación.
Luego vino un silencio,
y aquel dulce beso
que marcaba el comienzo,
nos entregamos a la pasión
de forma impulsiva y ardiente.
Hacerte el amor era como un sueño,
que se había plantado en mi interior,
llenamos el vacío por una noche,
era sólo el placer y la locura,
de fundir nuestros cuerpos...
Pero ya podía ver el alba,
asomandose en la ventana,
un amanecer no deseado,
estando a tu lado,
pero me quedaba el consuelo,
de tener tu esencia
en mi cuerpo.
Sé que no nos volveremos a ver,
tú sólo sigue durmiendo,
pero yo he de partir,
porque ya siento al sol,
brillando sobre mí.
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