Rolando Kindelan Nuñez
Poeta fiel al portal
Ayer no tenía ganas de dormir...
Me ensimismaba en mis ideas,
de cómo hubiera sido mi suerte
de haber tú estado aquí...
¡Si!, ya lo sé...
La noche estaba deslunada,
sólo tenía un vestido de perlas...
¡pero hacía frío...!
Dí mil vueltas en la cama
palpando la otra mitad sobrante:
¡la tuya...¡
abrazando el espacio tuyo
sólo habitado por tu recuerdo.
No me repitas que debí llamarte...
que hubo guerra en mi cabeza
entre los deseos y el tiempo...
pero el tiempo ganó.
Sin embargo...
Lo mejor que tiene el vencedor
es que no mira para atrás,
que hoy no se viste de ayer
ni se maquilla de mañana.
Hoy...
aunque la noche se desnude,
aunque de frío la calle muera
y se descubran alcobas mitad vacías,
te tendré y me desvelaré de nuevo...
pero habrá calor en mi lecho y,
no volveré a abrazar el espacio
que dejas en él, sino a ti.
Me ensimismaba en mis ideas,
de cómo hubiera sido mi suerte
de haber tú estado aquí...
¡Si!, ya lo sé...
La noche estaba deslunada,
sólo tenía un vestido de perlas...
¡pero hacía frío...!
Dí mil vueltas en la cama
palpando la otra mitad sobrante:
¡la tuya...¡
abrazando el espacio tuyo
sólo habitado por tu recuerdo.
No me repitas que debí llamarte...
que hubo guerra en mi cabeza
entre los deseos y el tiempo...
pero el tiempo ganó.
Sin embargo...
Lo mejor que tiene el vencedor
es que no mira para atrás,
que hoy no se viste de ayer
ni se maquilla de mañana.
Hoy...
aunque la noche se desnude,
aunque de frío la calle muera
y se descubran alcobas mitad vacías,
te tendré y me desvelaré de nuevo...
pero habrá calor en mi lecho y,
no volveré a abrazar el espacio
que dejas en él, sino a ti.