Federico Arroyo Montiel
Poeta recién llegado
UNA NOCHE, SÓLO UNA
Estuve contigo
una noche fría,
abrigado en tu ombligo,
calentado mientras sentía.
Me cría afortunado
mientras mi corazón sentía
algo que había anulado
y que yo no creía.
Nunca fuiste mía,
jamás te pedí que lo fueras,
sólo deseaba tu sincera compañía.
Me buscaste por la mañana
entre las sedosas sabanas de tu cama
mientras sonaba la campana
que a los fieles avisaba.
Lo lamento amor,
fuiste una noche,
un nuevo sabor
en mis noches de derroche.
No te dije nada
que tu corazón entendiera,
nunca te dije nada,
para que no sufrieras.
Fuiste una de mis más hermosas flores
de mi jardín querido
que repleto está de colores.
Me fuí sin despedirme de ti
para no sufrir
al despertar junto a ti
y no poder evadirme de este sentir.
Estuve contigo
una noche fría,
abrigado en tu ombligo,
calentado mientras sentía.
Me cría afortunado
mientras mi corazón sentía
algo que había anulado
y que yo no creía.
Nunca fuiste mía,
jamás te pedí que lo fueras,
sólo deseaba tu sincera compañía.
Me buscaste por la mañana
entre las sedosas sabanas de tu cama
mientras sonaba la campana
que a los fieles avisaba.
Lo lamento amor,
fuiste una noche,
un nuevo sabor
en mis noches de derroche.
No te dije nada
que tu corazón entendiera,
nunca te dije nada,
para que no sufrieras.
Fuiste una de mis más hermosas flores
de mi jardín querido
que repleto está de colores.
Me fuí sin despedirme de ti
para no sufrir
al despertar junto a ti
y no poder evadirme de este sentir.