Una nube.
Una nube que transporta besos, de esos...
que tanto pedí.
Silenciosa pasa, y mis ojos la persiguen
hasta que se esconde en la noche de otro destino.
Silencio deja la luna. Huye.
Fieles, no se animan a brillar.
Mis estrellas no se van, prefieren
ser quemadas por el sol, como si mi deseo
estuviera en un desierto.
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