Cecilia Leiva Arangua
Poeta adicto al portal
UNA ROSA, UN MAR DE ESPINAS
Nacía una rosa en silencio,
para no despertar el mar de espinas que llevaba dentro.
Oh cuantos lamentos nacen de la rosa cuando su tallo de espinas se brota,
nadie querrá tocarla,
un mar de espinas la acompaña.
Oh sólo quería nacer en silencio
y que jamás su tallo de espinas se brotara,
para que todos a ella se acercaran.
Oh cruel destino de una rosa espinosa,
todos la admiran de lejos,
mas nadie la toca.
Y ahí está,
haciendo que el jardín se vea más bello,
pero nadie sabe, que ella se siente muy sola,
todas la admiran, mas nadie la toca.
Escucha voces a lo lejos,
¡Miren que hermosa la rosa!,
Sí,
ella todo lo decora,
pero a ella no se le toca
y nadie sabe que se siente muy sola.
Ay y sólo quería nacer en silencio,
para no despertar el mar de espinas que llevaba dentro
Nacía una rosa en silencio,
para no despertar el mar de espinas que llevaba dentro.
Oh cuantos lamentos nacen de la rosa cuando su tallo de espinas se brota,
nadie querrá tocarla,
un mar de espinas la acompaña.
Oh sólo quería nacer en silencio
y que jamás su tallo de espinas se brotara,
para que todos a ella se acercaran.
Oh cruel destino de una rosa espinosa,
todos la admiran de lejos,
mas nadie la toca.
Y ahí está,
haciendo que el jardín se vea más bello,
pero nadie sabe, que ella se siente muy sola,
todas la admiran, mas nadie la toca.
Escucha voces a lo lejos,
¡Miren que hermosa la rosa!,
Sí,
ella todo lo decora,
pero a ella no se le toca
y nadie sabe que se siente muy sola.
Ay y sólo quería nacer en silencio,
para no despertar el mar de espinas que llevaba dentro