Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
En la oscuridad abarcas más territorio;
te busco casi con miedo
de que solo me estés soñando,
de que despiertes a mitad de una naranja
de labios desgajados, en dulzura idénticos,
y mi pobre candil se apague
y no recuerdes ni cómo me llamo.
En la luz eres diversa, pero agrupada,
pero reunida en un todo que amo.
Por más caravanas que arrecien su fuga
sobre el acantilado de tus pestañas,
sé lo que estás mirando mientras caes,
y tengo verbos, tengo manos, vejigas casi con alas:
cosas que no sirven para volar
pero no lo saben mientras volamos
o caemos;
tú en mí, yo en ti, en todo.
Nosotros
somos valientes: el amor es una superstición
y nos signamos la carne de creernos alma,
y nos damos al otro aun ausentes.
Me pides espacio, te me infinitas
porque sabes que estoy a la vuelta
si te pierdes en ti misma, eterna viajante.
Te pido espacio y lo ocupo para escribirte.
Cuando estoy sin ti, tengo mis modos
de estar contigo.
Y tú los tuyos.
¿Qué noche, qué día, qué resplandor de estar,
qué oscuridad de no ser
puede evitar que estemos juntos?
Esa Nunca.
En la oscuridad abarcas más territorio;
te busco casi con miedo
de que solo me estés soñando,
de que despiertes a mitad de una naranja
de labios desgajados, en dulzura idénticos,
y mi pobre candil se apague
y no recuerdes ni cómo me llamo.
En la luz eres diversa, pero agrupada,
pero reunida en un todo que amo.
Por más caravanas que arrecien su fuga
sobre el acantilado de tus pestañas,
sé lo que estás mirando mientras caes,
y tengo verbos, tengo manos, vejigas casi con alas:
cosas que no sirven para volar
pero no lo saben mientras volamos
o caemos;
tú en mí, yo en ti, en todo.
Nosotros
somos valientes: el amor es una superstición
y nos signamos la carne de creernos alma,
y nos damos al otro aun ausentes.
Me pides espacio, te me infinitas
porque sabes que estoy a la vuelta
si te pierdes en ti misma, eterna viajante.
Te pido espacio y lo ocupo para escribirte.
Cuando estoy sin ti, tengo mis modos
de estar contigo.
Y tú los tuyos.
¿Qué noche, qué día, qué resplandor de estar,
qué oscuridad de no ser
puede evitar que estemos juntos?
Esa Nunca.
En la oscuridad abarcas más territorio;
te busco casi con miedo
de que solo me estés soñando,
de que despiertes a mitad de una naranja
de labios desgajados, en dulzura idénticos,
y mi pobre candil se apague
y no recuerdes ni cómo me llamo.
En la luz eres diversa, pero agrupada,
pero reunida en un todo que amo.
Por más caravanas que arrecien su fuga
sobre el acantilado de tus pestañas,
sé lo que estás mirando mientras caes,
y tengo verbos, tengo manos, vejigas casi con alas:
cosas que no sirven para volar
pero no lo saben mientras volamos
o caemos;
tú en mí, yo en ti, en todo.
Nosotros
somos valientes: el amor es una superstición
y nos signamos la carne de creernos alma,
y nos damos al otro aun ausentes.
Me pides espacio, te me infinitas
porque sabes que estoy a la vuelta
si te pierdes en ti misma, eterna viajante.
Te pido espacio y lo ocupo para escribirte.
Cuando estoy sin ti, tengo mis modos
de estar contigo.
Y tú los tuyos.
¿Qué noche, qué día, qué resplandor de estar,
qué oscuridad de no ser
puede evitar que estemos juntos?
Esa Nunca.
Menudo poema de amor... y por menudo me refiero a gigante.
Así se escribe, compañero, el alma (si es que existiera).
Un enorme abrazo, cuatachón de allende los mares, y todo un placer leerte.
En la oscuridad abarcas más territorio;
te busco casi con miedo
de que solo me estés soñando,
de que despiertes a mitad de una naranja
de labios desgajados, en dulzura idénticos,
y mi pobre candil se apague
y no recuerdes ni cómo me llamo.
En la luz eres diversa, pero agrupada,
pero reunida en un todo que amo.
Por más caravanas que arrecien su fuga
sobre el acantilado de tus pestañas,
sé lo que estás mirando mientras caes,
y tengo verbos, tengo manos, vejigas casi con alas:
cosas que no sirven para volar
pero no lo saben mientras volamos
o caemos;
tú en mí, yo en ti, en todo.
Nosotros
somos valientes: el amor es una superstición
y nos signamos la carne de creernos alma,
y nos damos al otro aun ausentes.
Me pides espacio, te me infinitas
porque sabes que estoy a la vuelta
si te pierdes en ti misma, eterna viajante.
Te pido espacio y lo ocupo para escribirte.
Cuando estoy sin ti, tengo mis modos
de estar contigo.
Y tú los tuyos.
¿Qué noche, qué día, qué resplandor de estar,
qué oscuridad de no ser
puede evitar que estemos juntos?
Esa Nunca.
En la oscuridad abarcas más territorio;
te busco casi con miedo
de que solo me estés soñando,
de que despiertes a mitad de una naranja
de labios desgajados, en dulzura idénticos,
y mi pobre candil se apague
y no recuerdes ni cómo me llamo.
En la luz eres diversa, pero agrupada,
pero reunida en un todo que amo.
Por más caravanas que arrecien su fuga
sobre el acantilado de tus pestañas,
sé lo que estás mirando mientras caes,
y tengo verbos, tengo manos, vejigas casi con alas:
cosas que no sirven para volar
pero no lo saben mientras volamos
o caemos;
tú en mí, yo en ti, en todo.
Nosotros
somos valientes: el amor es una superstición
y nos signamos la carne de creernos alma,
y nos damos al otro aun ausentes.
Me pides espacio, te me infinitas
porque sabes que estoy a la vuelta
si te pierdes en ti misma, eterna viajante.
Te pido espacio y lo ocupo para escribirte.
Cuando estoy sin ti, tengo mis modos
de estar contigo.
Y tú los tuyos.
¿Qué noche, qué día, qué resplandor de estar,
qué oscuridad de no ser
puede evitar que estemos juntos?
Esa Nunca.
El título es excelente.
Y en la diversidad de los encuentros entre personas, hay vínculos muy simples, muy apegados a la sencillez encantadora de lo cotidiano, y otros más relacionados con cierto misticismo, un apego especial que los hace inspiradores de poemas como el tuyo.
Fue un gusto leerte.
Muy feliz domingo e inicio de semana, Pedro.
En la oscuridad abarcas más territorio;
te busco casi con miedo
de que solo me estés soñando,
de que despiertes a mitad de una naranja
de labios desgajados, en dulzura idénticos,
y mi pobre candil se apague
y no recuerdes ni cómo me llamo.
En la luz eres diversa, pero agrupada,
pero reunida en un todo que amo.
Por más caravanas que arrecien su fuga
sobre el acantilado de tus pestañas,
sé lo que estás mirando mientras caes,
y tengo verbos, tengo manos, vejigas casi con alas:
cosas que no sirven para volar
pero no lo saben mientras volamos
o caemos;
tú en mí, yo en ti, en todo.
Nosotros
somos valientes: el amor es una superstición
y nos signamos la carne de creernos alma,
y nos damos al otro aun ausentes.
Me pides espacio, te me infinitas
porque sabes que estoy a la vuelta
si te pierdes en ti misma, eterna viajante.
Te pido espacio y lo ocupo para escribirte.
Cuando estoy sin ti, tengo mis modos
de estar contigo.
Y tú los tuyos.
¿Qué noche, qué día, qué resplandor de estar,
qué oscuridad de no ser
puede evitar que estemos juntos?
Esa Nunca.
Muy buen versar estimado poeta Pedro. Un abrazo con la pluma del alma
En la luz eres diversa, pero agrupada,
pero reunida en un todo que amo.
Por más caravanas que arrecien su fuga
sobre el acantilado de tus pestañas,
sé lo que estás mirando mientras caes,
y tengo verbos, tengo manos, vejigas casi con alas:
Nadie como vos escribe tan bello poema de amor. Qué lindo es venir y encontrarte.
Parece que no estás soñando je je je
Un abrazo con mucho cariño y admiración Pedro.