jmacgar
Poeta veterano en el portal
Unas risas velando a Paco.
Estábamos velando a Paco tras su muerte repentina cuando oímos sonar un móvil desde dentro del ataúd. La viuda, con una sangre fría sobrecogedora, levantó la tapa, metió la mano en el bolsillo de la chaqueta del cadáver, cogió el teléfono y se lo llevó a la oreja. Había pulsado sin querer el altavoz del aparato, de forma que todos pudimos oir nítidamente una voz femenina que preguntaba :
-"¿Cariño, no habíamos quedado para cenar?"...
Al momento la viuda gritó desaforada :
-"¡Oye zorra!, ¿es que ni muerto lo vas a dejar en paz?", luego se abalanzó sobre la caja y, cogiendo el cadáver por las solapas, lo sacudió mientras se desgañitaba diciendo :
-" ¡Y tu cabrito!, ¿No la habías dejado ya?, ¿eh? "
Cuando ataúd, muerto y viuda cayeron rodando todos al suelo ya nadie pudo contener las carcajadas en el Tanatorio.
Algún gracioso dijo con sorna
:
-"Que descanse en Paz Paco, ...si es que puede".
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