Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Uno más al retrete
Truenan los cielos al paso del ave.
Mil reos trabajan haciendo raíles.
Tiemble la tierra, que viene en la nave
el máximo mártir de un tren serpenteante.
Es hora de empalar a los curas repeinados,
de encarcelar al político en condena perpetua;
de cortar por la sano al violador,
de sentar a los reyes en su trono de luces
y accionar el tornado apuntando al enchufe.
Si hoy viviera Cervantes
señalaría con su dedo
a aquellos que otorgan su nombre
y conceden los premios.
Pero Cervantes no está,
y aunque muchos leen su obra,
si no me falla la memoria,
condena su escrito de sobra
con sátira inteligente,
no sólo a rey y valiente,
sino a cura y demonio,
a ángel y a todo aquel que se pele.
Y los dioses de adentro,
que son los dioses de siempre,
son maestros catetos,
los mismos que le negaron el diente
y ahora sonríen diciendo:
enhorabuena, uno más al retrete.
Truenan los cielos al paso del ave.
Mil reos trabajan haciendo raíles.
Tiemble la tierra, que viene en la nave
el máximo mártir de un tren serpenteante.
Es hora de empalar a los curas repeinados,
de encarcelar al político en condena perpetua;
de cortar por la sano al violador,
de sentar a los reyes en su trono de luces
y accionar el tornado apuntando al enchufe.
Si hoy viviera Cervantes
señalaría con su dedo
a aquellos que otorgan su nombre
y conceden los premios.
Pero Cervantes no está,
y aunque muchos leen su obra,
si no me falla la memoria,
condena su escrito de sobra
con sátira inteligente,
no sólo a rey y valiente,
sino a cura y demonio,
a ángel y a todo aquel que se pele.
Y los dioses de adentro,
que son los dioses de siempre,
son maestros catetos,
los mismos que le negaron el diente
y ahora sonríen diciendo:
enhorabuena, uno más al retrete.