Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Hace poco
Los ojos miraban una pieza llena de muebles sin usuarios, sin habitantes que los deformen con el tiempo,
con el cuerpo,
con espaldas,
con piernas, y brazos.
Y apareces en la puerta principal de esa casa y me miras, escondiendo tu sonrisa, sin dejar que yo sepa que te gusta haberme visto, saber que no te olvidé nunca, ni siquiera cuando seguiste haciendo daño de lejos, quizás por temor, quizás por rabia, a lo mejor por... quién sabe por qué .Tu cuerpo se va,
me mira desde un rincón de todos esos momentos que me hicieron nuevamente y se despide como si nunca volviera,
como si nunca quisiera,
como si nunca pudiera,
como si otros decidieran por ti.
Por eso, y porque no sabes lo que dejaste de vivir creo que nunca serás la de antes,
la mujer-niña,
la niña-mujer.
¡Qué final más digno de mejor final!.
Los ojos miraban una pieza llena de muebles sin usuarios, sin habitantes que los deformen con el tiempo,
con el cuerpo,
con espaldas,
con piernas, y brazos.
Y apareces en la puerta principal de esa casa y me miras, escondiendo tu sonrisa, sin dejar que yo sepa que te gusta haberme visto, saber que no te olvidé nunca, ni siquiera cuando seguiste haciendo daño de lejos, quizás por temor, quizás por rabia, a lo mejor por... quién sabe por qué .Tu cuerpo se va,
me mira desde un rincón de todos esos momentos que me hicieron nuevamente y se despide como si nunca volviera,
como si nunca quisiera,
como si nunca pudiera,
como si otros decidieran por ti.
Por eso, y porque no sabes lo que dejaste de vivir creo que nunca serás la de antes,
la mujer-niña,
la niña-mujer.
¡Qué final más digno de mejor final!.