Buen día chiquita, abre tu ventana
el ruiseñor canta en tono bajo
loor inspirado a tus mejillas pálidas;
¡evacua caprichos, vuélvelo al nido!
Tienes una madre muy comprensiva,
un padre regañón y encantador,
un bufón que te hace morir de risa.
¿De que te sirve el magro ruiseñor?
Ya no liba el roció de la mañana
ni siquiera juega a ser águila,
le hubieras cortado las alas
a condenarlo en tú oscuro joyel.
Te escucha discutir con nadie
no comprende, maldices a todo:
la carta, la dadiva, el retrato;
hasta que colmada le obligas a cantar.
Tú no lo sabes pero agoniza
¿bebe champán?, ¿come granos de arroz?,
¿acostumbra vestir trajes elegantes
bordados con esmero y cariño por ti?
Consuela al desdichado ruiseñor dorado,
que te besa las manos, que te besa el pecho,
que une su pico a tus labios rosa
en el coito divino de un beso cruel.
el ruiseñor canta en tono bajo
loor inspirado a tus mejillas pálidas;
¡evacua caprichos, vuélvelo al nido!
Tienes una madre muy comprensiva,
un padre regañón y encantador,
un bufón que te hace morir de risa.
¿De que te sirve el magro ruiseñor?
Ya no liba el roció de la mañana
ni siquiera juega a ser águila,
le hubieras cortado las alas
a condenarlo en tú oscuro joyel.
Te escucha discutir con nadie
no comprende, maldices a todo:
la carta, la dadiva, el retrato;
hasta que colmada le obligas a cantar.
Tú no lo sabes pero agoniza
¿bebe champán?, ¿come granos de arroz?,
¿acostumbra vestir trajes elegantes
bordados con esmero y cariño por ti?
Consuela al desdichado ruiseñor dorado,
que te besa las manos, que te besa el pecho,
que une su pico a tus labios rosa
en el coito divino de un beso cruel.
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