manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
Comienzo a creer que no existes
por lo menos no para mi,
ni pensarlo para mis oídos yertos inóculos,
vas en plusvalía descendiendo hasta mi resignación
esa capa rojinegra que esta de huelga siempre,
vas siendo estuco que enluce mis cuadernos y mis notas,
un deseo instantáneo de cuerpo entero como una imagen intangible e ilegible,
vas siendo lo que soy: yerro, inoficioso indómito.
La vida te da kilos y algunas asperezas corporales,
a mi solo mas letras y hojas en blanco donde te pongo a ti,
te da años y a mi también, solo que mas desolados casi hasta la sordera perdido en el soliloquio,
te entregas al olvido lapidando ayeres,
yo me entrego al mío y a tu ausencia mas pura.
Comienzo a creer que no existes y que nunca fuiste,
quizás solo una proyección nada mas,
un contorno en el dibujo parecido a algo,
especulaciones nada mas,
o el orto en su plena hermosa luz.
Comienzo a vacilar decúbito con mi pluma en mano
apenas salido de tu ausencia rutinaria que me da como a eso de las once
con el papel mojado que todo lo aguanta hasta las conformidades y las resignaciones.
por lo menos no para mi,
ni pensarlo para mis oídos yertos inóculos,
vas en plusvalía descendiendo hasta mi resignación
esa capa rojinegra que esta de huelga siempre,
vas siendo estuco que enluce mis cuadernos y mis notas,
un deseo instantáneo de cuerpo entero como una imagen intangible e ilegible,
vas siendo lo que soy: yerro, inoficioso indómito.
La vida te da kilos y algunas asperezas corporales,
a mi solo mas letras y hojas en blanco donde te pongo a ti,
te da años y a mi también, solo que mas desolados casi hasta la sordera perdido en el soliloquio,
te entregas al olvido lapidando ayeres,
yo me entrego al mío y a tu ausencia mas pura.
Comienzo a creer que no existes y que nunca fuiste,
quizás solo una proyección nada mas,
un contorno en el dibujo parecido a algo,
especulaciones nada mas,
o el orto en su plena hermosa luz.
Comienzo a vacilar decúbito con mi pluma en mano
apenas salido de tu ausencia rutinaria que me da como a eso de las once
con el papel mojado que todo lo aguanta hasta las conformidades y las resignaciones.