Ismael López
Poeta recién llegado
«Buenas noches»,
exhalas con el misterio de un cuentista,
y me arrancas una risa
de silencio de jardín,
mientras te veo alejarte
convertida en sombra de luto.
Siseas
desde la oscuridad,
desde donde mis ojos te ven
como si fueras nadie
y quedo mudo,
como suturas en los labios,
y con los sesos hechos
versos,
para hacerte esa poesía nocturna
que te desfolia como un fresno
por vientos de inverno.
Y ahí quedas,
semidesnuda.
sempiterna en mis letras,
paciente,
quimérica,
anhelante de aquel desayuno común
y de aquel de poemas.
Esos que dan la vuelta al reloj de arena,
tras un abrazo y un beso
que te viste
(nos viste),
y vuelves
(volvemos)
a ser fresno en primavera:
llenos de vida que da vida,
vacíos de muerte
que resucitará algún día,
tan solo
para resucitar de nuevo.
exhalas con el misterio de un cuentista,
y me arrancas una risa
de silencio de jardín,
mientras te veo alejarte
convertida en sombra de luto.
Siseas
desde la oscuridad,
desde donde mis ojos te ven
como si fueras nadie
y quedo mudo,
como suturas en los labios,
y con los sesos hechos
versos,
para hacerte esa poesía nocturna
que te desfolia como un fresno
por vientos de inverno.
Y ahí quedas,
semidesnuda.
sempiterna en mis letras,
paciente,
quimérica,
anhelante de aquel desayuno común
y de aquel de poemas.
Esos que dan la vuelta al reloj de arena,
tras un abrazo y un beso
que te viste
(nos viste),
y vuelves
(volvemos)
a ser fresno en primavera:
llenos de vida que da vida,
vacíos de muerte
que resucitará algún día,
tan solo
para resucitar de nuevo.