vanessaddm
Poeta recién llegado
Volverá tu boca
a la aritmética de mi mano perdida
con la tarjeta postal que nunca recibiste.
No seremos nunca inservibles
si nos guardamos en los bolsillos los verbos
y hacemos ruido con nuestra piel.
Vamos a dejar el carmín en las sábanas
y la depresión posada debajo de tu saliva.
Y ojala seas quien nunca te vayas
y nos despeinemos idiomas inventados
en ridículos espejos y mesas sin camareros.
Hay quien dice que siendo una misma
se puede atravesar París en la niebla,
y que a mordiscos los besos saben a hierba sobre la nieve.
Sí,
dicen que los vientos entierran los finales
y que los números impares siempre gustaron al hombre.
Sin embargo,
los biombos de esas voces a veces se abren,
y se afila el silencio las uñas de la locura
para burlar el velo azul del único testigo
de las futuras noches donde nos beberemos
la vergüenza de ser, solo e inútilmente, nuestros.
a la aritmética de mi mano perdida
con la tarjeta postal que nunca recibiste.
No seremos nunca inservibles
si nos guardamos en los bolsillos los verbos
y hacemos ruido con nuestra piel.
Vamos a dejar el carmín en las sábanas
y la depresión posada debajo de tu saliva.
Y ojala seas quien nunca te vayas
y nos despeinemos idiomas inventados
en ridículos espejos y mesas sin camareros.
Hay quien dice que siendo una misma
se puede atravesar París en la niebla,
y que a mordiscos los besos saben a hierba sobre la nieve.
Sí,
dicen que los vientos entierran los finales
y que los números impares siempre gustaron al hombre.
Sin embargo,
los biombos de esas voces a veces se abren,
y se afila el silencio las uñas de la locura
para burlar el velo azul del único testigo
de las futuras noches donde nos beberemos
la vergüenza de ser, solo e inútilmente, nuestros.