Rogelio Miranda
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vanessa
Desde el primer instante que te ví, no he podido dejar de pensar en tí;
aún a sabiendas, que nunca serás mía.
¡No voy a negarlo! Hoy ni nunca. Sería
traidor a Dios, si callo lo que siento.
Por si acaso, mis disculpas las dirá el viento:
Debo decirte que no estoy a tu altura,
para describirte tu hermosura.
Que eres más bella que las estrellas,
el poeta declamaría lo mismo: Que eres
la rosa más linda de todas ellas;
y entre nos, la más guapa de las mujeres.
Tú, eres mi inspiración absoluta.
¡No sé, si es real o un ángel! ¡Oh! Lo cierto
es que, nos ha transformado la vida,
desde que miraste su Bienvenida.
¡Qué bien! Que lleva el barco raudo a puerto.
¡Sin más oro! Que tu sonrisa. ¡Cuál dulce fruta!
Autor: Rogelio Miranda
Desde el primer instante que te ví, no he podido dejar de pensar en tí;
aún a sabiendas, que nunca serás mía.
¡No voy a negarlo! Hoy ni nunca. Sería
traidor a Dios, si callo lo que siento.
Por si acaso, mis disculpas las dirá el viento:
Debo decirte que no estoy a tu altura,
para describirte tu hermosura.
Que eres más bella que las estrellas,
el poeta declamaría lo mismo: Que eres
la rosa más linda de todas ellas;
y entre nos, la más guapa de las mujeres.
Tú, eres mi inspiración absoluta.
¡No sé, si es real o un ángel! ¡Oh! Lo cierto
es que, nos ha transformado la vida,
desde que miraste su Bienvenida.
¡Qué bien! Que lleva el barco raudo a puerto.
¡Sin más oro! Que tu sonrisa. ¡Cuál dulce fruta!
Autor: Rogelio Miranda
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