GonzaloMaire
Poeta recién llegado
Es extraño
que todos huyan de pronto,
y sin más poder que disentir, que de las ventanas en que vivieron,
ahora cuelgue ropa muerta
y agua muerta
y luz muerta
y plantas muertas
y gatos solos.
Es extraño
no encontrarme otra vez con sus zapatos,
y el ruido,
y el eco de que hay alguien en su espacio,
pero ya sin el esqueleto,
no abriendo las puertas, no haciendo chirriar los corredores,
las camas,
no nombrándose, no comiendo,
en el amor sin gritar, de día, en el baño, por teléfono.
Hay un olor a soledad, a habitación enferma,
a estancias chorreando,
a huérfanos tejados en contra del invierno.
Ya todos se salieron, se disiparon mudos
en el silencio terminal,
y entre ataúdes pesados caminaron con su frente baja,
con guirnaldas crudas en el cuello,
y maletas cargadas de sombra
a los andenes lloraron el día o al cementerio con palas se murieron.
Y me parece tan extraño
la permanencia de la Nada, el nombre “violín”,
mi apellido extranjero,
la sonrisa de la loca,
las cosas para recordarte que fuimos, entre el tiempo y el lugar,
como restregar las murallas vacías con una cuchara de palo,
y lamerme el corazón agrio
con la mugre de la vida.
El tiempo pasa a través de mis dedos en tu casa, entubado como desagüe,
y las rosas se queman,
y los libros se arrugan,
y las ampolletas no prenden.
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Mis poemarios online en Editorial Rove: http://www.editorialrove.com/index.php/component/authorlist/author/203-gonzalo-maire
que todos huyan de pronto,
y sin más poder que disentir, que de las ventanas en que vivieron,
ahora cuelgue ropa muerta
y agua muerta
y luz muerta
y plantas muertas
y gatos solos.
Es extraño
no encontrarme otra vez con sus zapatos,
y el ruido,
y el eco de que hay alguien en su espacio,
pero ya sin el esqueleto,
no abriendo las puertas, no haciendo chirriar los corredores,
las camas,
no nombrándose, no comiendo,
en el amor sin gritar, de día, en el baño, por teléfono.
Hay un olor a soledad, a habitación enferma,
a estancias chorreando,
a huérfanos tejados en contra del invierno.
Ya todos se salieron, se disiparon mudos
en el silencio terminal,
y entre ataúdes pesados caminaron con su frente baja,
con guirnaldas crudas en el cuello,
y maletas cargadas de sombra
a los andenes lloraron el día o al cementerio con palas se murieron.
Y me parece tan extraño
la permanencia de la Nada, el nombre “violín”,
mi apellido extranjero,
la sonrisa de la loca,
las cosas para recordarte que fuimos, entre el tiempo y el lugar,
como restregar las murallas vacías con una cuchara de palo,
y lamerme el corazón agrio
con la mugre de la vida.
El tiempo pasa a través de mis dedos en tu casa, entubado como desagüe,
y las rosas se queman,
y los libros se arrugan,
y las ampolletas no prenden.
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Mis poemarios online en Editorial Rove: http://www.editorialrove.com/index.php/component/authorlist/author/203-gonzalo-maire