Sergio D'Baires
Exp..
desde las formas nacen la palabras
que nuestras voces convierten en vientos
que los ojos pandorgas aprovechan
para volar en otros universos
sobre la finitud de la existencia
tiende su talma la voz del ignorante
mientras su corcho se hunde extravagante
en el bermejo mar de su conciencia
la mano elige ser libre y la mente
la aprisiona con rimas y prudencias
pero la mano insiste porque siente
que ella debe otorgarse sus sentencias.
Suben las manos sobre el codo giran
apoyan sus pulgares en las sienes
ejecutan la danza del suicida
sin índices ni balas; que no tienes
después descansa el ojo en la rompiente
donde todo el silencio se desgaja
y en el aire angustiante sube y baja
el insomne vapor de tu demente.
cuando el pavor en calma se condensa
vuelves a ser un: humano que piensa
que nuestras voces convierten en vientos
que los ojos pandorgas aprovechan
para volar en otros universos
sobre la finitud de la existencia
tiende su talma la voz del ignorante
mientras su corcho se hunde extravagante
en el bermejo mar de su conciencia
la mano elige ser libre y la mente
la aprisiona con rimas y prudencias
pero la mano insiste porque siente
que ella debe otorgarse sus sentencias.
Suben las manos sobre el codo giran
apoyan sus pulgares en las sienes
ejecutan la danza del suicida
sin índices ni balas; que no tienes
después descansa el ojo en la rompiente
donde todo el silencio se desgaja
y en el aire angustiante sube y baja
el insomne vapor de tu demente.
cuando el pavor en calma se condensa
vuelves a ser un: humano que piensa