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Variabilidad

PANYU DAMAC

Poeta asiduo al portal
Nada se ha perdido, de lo que originalmente no se hubo tenido.
No hay rojo más rojo, ni azul temporario, ni amarillo aislado.
Aquí en la mecedora donde mi corazón se mece tranquilo
la realidad aguarda a que la invite donde nunca ha entrado.

Mientras me mira con ojos que nunca miré,
y me apaña del todo,
dejándome una cauda de dificultades
para que las resuelva solo.

Qué puedo extraer del invisible campo:
acaso una lupa de cielo que me permita acercarme,
un microscopio de agua que revele los colores lejanos
un espejo de fuego en el que el reflejo no pueda quemarse.

Que se dé la inspiración por enterada,
de que nada sabe de poesía.
Que en manos del corazón las llaves, la entrada
por la cual dar con la salida.

Vianda liviana taciturna,
que sales a encestar con impresiones la paciencia.
No colocas allí sólo lo que necesitas,
también lo que te gusta.

Repasas el espacio como si estuvieras copiando la claridad,
y te sientas en cualquier parte para ver pasar la vida.
Corres delante del tiempo en estampida
esquivando el lazo que el pasado lanza con sagacidad.

A cuestas de la revelación un mundo dormido por despertarse,
una forja de incógnitas de la más extraña cepa, conclaves del porvenir.
A tientas otras vidas recordándose
convalidándose, en inconcluso devenir.

Como la abeja que al nacer
destinada a la miel del panal
que sus alas no han de tocar,
ni su liba dulce conocer.

Más late del aire el corazón noble
que reúne para condensarla del especial polen.
Quién ha de buscarse en otro lugar que no sea en la colmena,
donde no hay desigualdad igual más que la de buscarse afuera.
 
Nada se ha perdido, de lo que originalmente no se hubo tenido.
No hay rojo más rojo, ni azul temporario, ni amarillo aislado.
Aquí en la mecedora donde mi corazón se mece tranquilo
la realidad aguarda a que la invite donde nunca ha entrado.

Mientras me mira con ojos que nunca miré,
y me apaña del todo,
dejándome una cauda de dificultades
para que las resuelva solo.

Qué puedo extraer del invisible campo:
acaso una lupa de cielo que me permita acercarme,
un microscopio de agua que revele los colores lejanos
un espejo de fuego en el que el reflejo no pueda quemarse.

Que se dé la inspiración por enterada,
de que nada sabe de poesía.
Que en manos del corazón las llaves, la entrada
por la cual dar con la salida.

Vianda liviana taciturna,
que sales a encestar con impresiones la paciencia.
No colocas allí sólo lo que necesitas,
también lo que te gusta.

Repasas el espacio como si estuvieras copiando la claridad,
y te sientas en cualquier parte para ver pasar la vida.
Corres delante del tiempo en estampida
esquivando el lazo que el pasado lanza con sagacidad.

A cuestas de la revelación un mundo dormido por despertarse,
una forja de incógnitas de la más extraña cepa, conclaves del porvenir.
A tientas otras vidas recordándose
convalidándose, en inconcluso devenir.

Como la abeja que al nacer
destinada a la miel del panal
que sus alas no han de tocar,
ni su liba dulce conocer.

Más late del aire el corazón noble
que reúne para condensarla del especial polen.
Quién ha de buscarse en otro lugar que no sea en la colmena,
donde no hay desigualdad igual más que la de buscarse afuera.


Hay imágenes muy bellas tu pluma pinta bonito.

Aplausos poeta.

Un lujo leerte.

Saludos y felíz noche!!
 
Nada se ha perdido, de lo que originalmente no se hubo tenido.
No hay rojo más rojo, ni azul temporario, ni amarillo aislado.
Aquí en la mecedora donde mi corazón se mece tranquilo
la realidad aguarda a que la invite donde nunca ha entrado.

Mientras me mira con ojos que nunca miré,
y me apaña del todo,
dejándome una cauda de dificultades
para que las resuelva solo.

Qué puedo extraer del invisible campo:
acaso una lupa de cielo que me permita acercarme,
un microscopio de agua que revele los colores lejanos
un espejo de fuego en el que el reflejo no pueda quemarse.

Que se dé la inspiración por enterada,
de que nada sabe de poesía.
Que en manos del corazón las llaves, la entrada
por la cual dar con la salida.

Vianda liviana taciturna,
que sales a encestar con impresiones la paciencia.
No colocas allí sólo lo que necesitas,
también lo que te gusta.

Repasas el espacio como si estuvieras copiando la claridad,
y te sientas en cualquier parte para ver pasar la vida.
Corres delante del tiempo en estampida
esquivando el lazo que el pasado lanza con sagacidad.

A cuestas de la revelación un mundo dormido por despertarse,
una forja de incógnitas de la más extraña cepa, conclaves del porvenir.
A tientas otras vidas recordándose
convalidándose, en inconcluso devenir.

Como la abeja que al nacer
destinada a la miel del panal
que sus alas no han de tocar,
ni su liba dulce conocer.

Más late del aire el corazón noble
que reúne para condensarla del especial polen.
Quién ha de buscarse en otro lugar que no sea en la colmena,
donde no hay desigualdad igual más que la de buscarse afuera.
Un saboreo especial que se difunde desde esa densidad desgajada donde
van como eyacuando sentimientos y todo se vierte en la transformacion de
unas reverberantes sensaciones. bellissimo. saludos con afecto de luzyabsenta
 

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