Jose Dominguez
Poeta asiduo al portal
Tus ojos se cerraron acallando un corazón
que cansino recitaba tristes versos de dolor;
cada estrofa construida era vana a la razón,
que latía confundida a los sones del amor:
que cansino recitaba tristes versos de dolor;
cada estrofa construida era vana a la razón,
que latía confundida a los sones del amor:
Tus manos estrechadas ahogaban el clamor,
oprimiendo mis falanges, enlutadas del adiós;
me decían que eras mía, que tu huída era el valor,
necesario en las batallas, que se libran por amor.
oprimiendo mis falanges, enlutadas del adiós;
me decían que eras mía, que tu huída era el valor,
necesario en las batallas, que se libran por amor.
¡Coraje y Cobardía! ¡Gallardía y Desazón!
eran huestes caprichosas, que lidiaban con fragor.
¡Eras mía! me decían, vitoreaban en un son;
mas coraje y gallardía, claudicaban al clamor…
eran huestes caprichosas, que lidiaban con fragor.
¡Eras mía! me decían, vitoreaban en un son;
mas coraje y gallardía, claudicaban al clamor…
… En mi pecho resonaron, los clarines del adiós,
y en el tuyo derrotados, los emblemas del amor.
¡Eras mía! me decían, con un tono de dolor;
mas tus ojos se cerraron, acallando un corazón.
y en el tuyo derrotados, los emblemas del amor.
¡Eras mía! me decían, con un tono de dolor;
mas tus ojos se cerraron, acallando un corazón.
¡Qué lamento en mis trincheras!
¡Cuántas muestras de valor!
¡Y aunque yacen derrotadas,
se levantan con Honor…!
¡Cuántas muestras de valor!
¡Y aunque yacen derrotadas,
se levantan con Honor…!
Última edición: