munoztigre
Poeta recién llegado
Anoche soñé
que soñaba contigo
era de luna
el rostro que me miraba
tú eras el silencio
de una voz dormida,
la dulce espera,
la tibia nostalgia
de dos ojos serenos,
de dos manos blancas
en el espacio cósmico
de las palabras que hoy
convierto en verso
en el silencio
estabas tú,
como yo,
soñando contigo
la luna yacía
bajo tus pies,
bajo las alas
de dos gorriones desnudos,
de dos pequeñas aves
caídas del Parnaso
el silencio de tu voz
ardía como tus ojos,
como tus ojos de oro
en llamas
el silencio de tu voz
ardía como el ayer
olvidando que las palabras
nada son,
olvidando que las puertas
se abren y se cierran,
olvidando que todo,
olvidando que tú,
olvidando que los libros
son sólo sombras
de un todavía
que me atrapa
en tus ilusiones,
mujer
el sueño eras tú,
tu silencio,
las llamas de tus ojos
que ardían,
que quemaban lo último de mi alma
eras tú,
ardiendo,
encendiendo la noche
como una Venus en llamas
que soñaba contigo
era de luna
el rostro que me miraba
tú eras el silencio
de una voz dormida,
la dulce espera,
la tibia nostalgia
de dos ojos serenos,
de dos manos blancas
en el espacio cósmico
de las palabras que hoy
convierto en verso
en el silencio
estabas tú,
como yo,
soñando contigo
la luna yacía
bajo tus pies,
bajo las alas
de dos gorriones desnudos,
de dos pequeñas aves
caídas del Parnaso
el silencio de tu voz
ardía como tus ojos,
como tus ojos de oro
en llamas
el silencio de tu voz
ardía como el ayer
olvidando que las palabras
nada son,
olvidando que las puertas
se abren y se cierran,
olvidando que todo,
olvidando que tú,
olvidando que los libros
son sólo sombras
de un todavía
que me atrapa
en tus ilusiones,
mujer
el sueño eras tú,
tu silencio,
las llamas de tus ojos
que ardían,
que quemaban lo último de mi alma
eras tú,
ardiendo,
encendiendo la noche
como una Venus en llamas
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