sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Veo al Titanic en tus lágrimas,
es cuando lloran tus besos en mis besos,
es cuando cae el sueño a mis ojos
veo ese gran buque
que naufragó entre nuestras palabras,
es cuando caen las aguas por nuestros sueños,
es cuando cayó la mar a nuestros versos,
es cuando los tiempos son cristales
y los veleros se funden en la triste
desaparición en el profundo
oyo del océano,
allí donde todo fue leyenda
donde nuestro amor era la base de nuestras tierras,
así se hundió nuestro barco
en las mismísimas aguas
donde respiró la espuma
para llegar y besar tus labios
en la triste noche
que cae
solo quedamos tú y yo
en esas palabras submarinas
que se entregan en las aguas
para posarse entre nuestro sueño,
esos océanos que rompían sus olas
para vernos entre sus vientos
allí donde el poeta escribe bajo los deseos
de la marquesa,
mientras las aguas nos vuelcan y nos abrazan
pero la tristeza es la rama que partió sus velas
ese iceberg que pudo con el gran buque
pero no pudo con nuestro amor
pero a la vez caían tus lágrimas
y yo ahí veía al Titanic,
donde las olas dormían en sus burbujas
yo quería estar a tu lado,
era una noche fría
pero nuestro amor empapado se hacía lágrima
un beso que siempre bajara desde los sueños,
pero a la vez moría en los vientos que nos llevaban al secuestro,
allí donde los besos se eclipsaban en la marea,
allí donde los tiempos caían fascinados y tristes a la vez,
siendo el eclipse del Titanic.